lunes, 22 de febrero de 2010

La Ciudad Prohibida


La Ciudad Prohibida desde arriba



Los muros carmesí


Vista del Salón de la Armonía Suprema


Yo ya dentro de la Ciudad Prohibida. Puerta de la Armonía Suprema


Si hay que comenzar por algo en Beijing es por el centro de todo: El Palacio Imperial. La famosa Ciudad Prohibida (Zijincheng en chino) es más conocida en China por el nombre de Gugong (Palacio Imperial). Lo cierto es que no eran tan prohibida como lo muestra la película “El Último Emperador”. Esta está centrada en los hechos acontecidos en los años finales de la dinastía Qing cuando el mandato del Emperador perdió importancia y por lo demás, por su seguridad, era mejor que no se alejará de sus muros. Sin embargo, antes de él 23 emperadores de las dinastías Ming y Qing reinaron desde sus palacios y muchos de ellos, como Kangxi (1661-1722) y Qianlong ( 1735-1796) ,realizaron variados viajes por el territorio chino. Además durante ciertas épocas los emperadores salían de ella y residían en sus diferentes palacios, como lo eran el Antiguo Palacio de Verano, El Nuevo Palacio de Verano (posterior a 1860) o el lugar de retiro que tenían en Chengde. También hay que tener en cuenta que el Palacio Imperial no sólo era la residencia del Emperador y su corte sino al mismo tiempo la casa de gobierno dónde los más selectos funcionarios regían los destinos del país. Es decir, no se podía dejar libre el acceso a todo el mundo por una situación de seguridad ante posibles amenazas al Emperador, las cuales por lo demás existían. En total se estima que el número de personas que habitaba el Palacio Imperial eran 10.000 y a eso hay que sumarle el número de funcionarios externos al palacio y visitas del extranjero que también acudían a diario a recibir audiencias. Todas los cuales no tenían prohibida su entrada.
En 1403, el tercer emperador de la Dinastía Ming Yongle(1402-1424), trasladó su capital desde Nanjing a Beijing. Esto como una medida frente a la amenaza que representaban los mongoles en el norte, cuya dinastía la Yuan, había sido derrocada por su padre el primer soberano de la dinastía Ming. Como una declaración de poder la Ciudad Prohibida siguió los principios de planificación urbana de 1500 años de antigüedad, dictados por un texto clásico confuciano. Así el emperador podía ser el intermediario del equilibrio cósmico entre el Cielo y la Tierra sólo si su capital se organizada adecuadamente. De esta forma cada detalle, como casi siempre sucede en China, tiene un simbolismo dispuesto así para entrar en comunión con las fuerzas cósmicas del Cielo. Los muros de color carmesí y techos de tejas amarillas son los colores imperiales. Los techos están jerárquicamente establecidos en su importancia según el número de figuras mitológicas que estos tienen. En tanto, las más de mil cabezas de dragón esculpidas fueron labradas como conductos para desaguar el agua. Así el Dragón simboliza el aporte del agua y la prosperidad. Además el dragón cornudo con cinco garras era el símbolo del emperador. Al mismo tiempo los tronos y salas del emperador apuntan hacia el sur pues es hacia el norte donde en general se rinden los respetos en China (En los templos es lo mismo, los budas y boddhisatvas miran hacia el sur)
Por último, cada puerta, desde fuera de la ciudad prohibida, desde la Puerta del Frente en la primera línea de la muralla de la ciudad, sigue el mismo axis hacia las demás puertas hasta la salida norte de la Ciudad Imperial. Según las teorías de construcción imperial china y del fengshui, este era un paso para que la energía del emperador circulara hacia todo el Imperio al mismo tiempo que las energías del Dao podían hacerlo desde las más remotas regiones hacia el Emperador. Hoy en día el Mausoleo de Mao con su cuerpo embalsamado y el obelisco de los mártires de la revolución en el medio de la plaza de Tiannamen han bloqueado la comunicación desde la puerta del frente y la Puerta de la Paz Celestial donde cuelga la imagen de Mao.
Durante un par de años decoró mi habitación una foto del trono imperial y si había un lugar con el que siempre había soñado estar era la ciudad imperial. El centro de todo, donde gobernaron tanto emperadores y el conjunto de palacios conservados más grande del mundo. Siempre pensé que lloraría de la emoción al verlo. Sin embargo, no lo hice. No puedo negar que me sentí muy emocionado, pero sin duda la emoción estaba un poco más dosificada tras un año en China y haber visto muchas maravillas.
Al segundo día de llegar a Beijing, sin aguantar la emoción, partí inmediatamente a visitar la Ciudad Prohibida. A la entrada de la Puerta de la Paz Celestial, la segunda puerta luego de la Puerta del Frente, me encontré con un mar de gente que iba a visitar el lugar. Aquí no había espacio para la posibilidad de visitar el lugar con relativa soledad. Desde las 9 de la mañana, en que abre sus puertas el palacio, hasta las 5 cuando las cierra, el flujo de turistas no para. Yo aproveché mi tiempo pues entre a las 10 y salí a las 4.:30. Estuve dentro tantas horas asustado aún de no poder recorrerla entera.
Cuando crucé la primera puerta debo admitir que no pude evitar recordar la película “El Último Emperador”. Así traté de seguir el camino de mármol en el medio, el cual en el pasado sólo podía ser pisado por el Emperador. Cuando paso la segunda puerta, la “De la Integridad” me encuentro muy emocionado y estoy feliz de estar solo en ese momento sin nadie que me hable. Sin embargo cantaba victoria demasiado temprano cuando se me acercan chinos a ofrecerme tours y souvenirs. Yo en general no reaccionó mal ante ellos, pero está vez estaban perturbando un momento demasiado especial. Con cara de enojo y no simpáticamente les digo en Chino: “Bie Mafan Wo” (No me molesten).Posterior a ese mal momento llegó a la Puerta del Sur, donde el emperador dictaba decretos y presidía desfiles militares. Es aquí donde se paga la entrada para ingresar. Debido a que es Patrimonio de la Humanidad y aquí si se respeta eso, la entrada me sale muy barata, 2.000 pesos(sino cuesta unos 6.000) , pensando en todos los lugares que he pagado más que eso y que sin lugar dudas valen menos la pena no hago más que alegrarme e incluso pensar en entrar dos veces. Además tomo una de esas guías electrónicas en español para hacer el recorrido. Este fue un error pues no alcanzaba a estar lo suficientemente concentrado como para me quedará retenido de alguna manera lo que un chino hablando español decía. Creo que no recuerdo nada de la guía electrónica.
Por la entrada que uno paga uno tiene acceso a casi toda la ciudad prohibida. Hay dos secciones más que hay que pagarlas aparte si uno quiere. Yo pagué una. La ciudad en su gran parte está abierta pero aún quedan zonas que están siendo refaccionadas. Así por ejemplo, no pude ver la cancha de tennis que mandó a construir el Emperador Puyi, el último, para divertirse de su aburrida vida en el palacio cuando la dinastía Qing ya había acabado pero el continuaba viviendo en él. No obstante, con lo que está abierto de la ciudad basta para estar unas horas adentro. La ciudad está muy bien mantenida. Está ha sido reconstruida y reparada en muchos de sus techos, vigas y muros. Aquí a diferencia de otros lugares en China las reconstrucciones han sido llevadas con cuidado y puestas en armonía con los modelos antiguos. Las últimas reparaciones que se le hicieron fueron antes de los Juegos Olímpicos, en donde entre otros trabajaron especialistas italianos en la reparación de los frescos de los techos y muros del palacio. Asimismo durante esas reparaciones en los techos, entre las vigas y en unas cúpulas que poseen los templos que alberga el palacio imperial aparecieron escritos budistas de unos quinientos años de antigüedad. Estos fueron copiados y reposicionados donde habían sido encontrados para no alterar a los dioses. Ahora bien, gran parte de los muros, pisos, escaleras y edificios principales sobrevivieron bastante bien al paso de los años, las guerras y demás vicisitudes de la historia china. Hoy en día es una especie de museo abierto y cerrado a la vez. El abierto obviamente es la ciudad en si y el cerrado las salas de exposiciones que se encuentran dentro de muchos de los edificios antiguos, en la cuales porcelanas, sellos, ropas, armas, bronzes, pinturas y toda la gama de manifestaciones artísticas chinas se encuentran representadas en gran número. Esta colección es sólo la mitad pues la otra mitad de las colecciones del palacio se encuentran en Taiwán donde fueron llevadas en una larga travesía en tren y barco por los nacionalistas cuando perdieron el poder. Una forma bastante inteligente de demostrar que ellos seguían manteniendo el legado cultural chino.
De la ciudad en sí hay que decir que luego de ver tantos edificios de estilo chino que en general se repiten , estos no llaman mucho la atención salvo por lo colores imperiales únicos , los cuales solamente aquí y las tumbas imperiales se encuentran. Pero en ningún otro lugar se pueden ver tantos edificios de estilo imperial juntos y tan bien mantenidos. El color, los diseños y lo bien conservado del lugar y por supuesto el contenido histórico hacen realmente que el lugar sea valedero de ser llamado Patrimonio de la Humanidad. Sin duda ha quedado dentro en mi lista de mis lugares favoritos de China.
A las 4.30 decido salí rumbo a la colina que se encuentra justo atrás de la ciudad y la cual es uno de los lugares más altos de Beijing. La cercanía y la altura hacen que uno pueda tener una de las mejores vistas de la Ciudad Imperial y al mismo tiempo de Beijing. Hacia el sur la Ciudad Prohibida y hacia el norte de la colina se encuentra la Torre del Tambor y de la Campana las cuales siguen el mismo axis que la Ciudad Prohibida, mientras hacia el Este se puede ver el lago Beihai donde alguna vez Kublai tuvo su palacio. Desde aquí la vista de la ciudad imperial es maravillosa. Esta se puede observar en toda su extensión y apreciar el foso de agua que la rodea además de las dos torres de vigilancia que tiene por la puerta trasera. Más allá de los fosos de agua que la rodea también se ven edificios en el mismo estilo que la Ciudad Prohibida los cuales eran en su tiempo diferentes ramas administrativas del país. Entre estos edificios se encuentran aún hoy los que servían de archivos imperiales. En la colina estuve cerca de dos horas y media mirando desde arriba a la Ciudad Imperial. A esas alturas ya no quedaba nada más que hacer. Solamente en silencio me quede pegado ahí. El día que visité la ciudad estaba nublado pero eso no le quitó emoción al momento. Luego de ese día subiría dos veces más a la colina ahora si con sol. Cualquiera de los días que subí sea con sol o nublado, les puedo decir que la sensación fue la misma contemplando a la Ciudad Prohibida. Imitando a los chinos y a esas frases que les gusta usar. Simplemente una Paz Celestial me acompañaba.

Breve introducción a la misma


Hutong



Hall del Pueblo



Monumento de los mártires en el medio de Tiananmen

Casi un año después de mi llegada a China finalmente arribé al centro político de ésta. Debo admitir que siempre había sido mi intención irme a estudiar ahí y no a Shanghai pero las vueltas de la vida me dejaron, para bien o para mal(hasta el momento todo bien) en esa ciudad. La razón de querer ir a estudiar a Beijing era que esta definitivamente tenía más historia dinástica y contemporánea (de la índole comunista) que Shanghai. Al menos eso era lo que yo siempre había creído. En este caso mis esperanzas se cumplieron y Beijing definitivamente cumplió con mis expectativas.
Como sabía lo que me esperaba decidí quedarme ahí por dos semanas completas para poder ver todo a fondo y con la mayor calma posible. Lo cierto es que, como muy bien dice Lin Yutang en su libro “Imperial Peking, Seven Centuries of China”, dos semanas no bastan para poder absorber todo lo que te rodea. Sin embargo, creo que es un tiempo suficiente para darse una idea de lo que es Beijing.
En China muchos lugares me han llamado la atención de buena manera pero no muchas ciudades lo ha hecho favorablemente. En general son grandes urbes sin mucho sentido estético, con un tráfico endemoniado, ruidosas y por sobre todo cuadradas. En algunas no dan para nada ganas de vivir, como Chongqing o Chengdu mientras en otras ciertamente sería soportable como Guangzhou y Xian. Hay otras, en cambio, en las que realmente te dan ganas de vivir y piensas que puede ser una tarea no muy difícil de llevar a cabo. Macao, Hong Kong, Shanghai y Beijing son de este grupo. Son cuatro ciudades que en general son bastantes lindas y con mucho atractivo. Una situación que demuestra mi falta real de adaptación al mundo chino (esto es vivir como chino, alejado de los occidentales y de sus gustos y costumbres) es el hecho que las tres primeras ciudad sean justamente el ejemplo más claro de la mezcla entre Occidente y China. Sobre todo en el caso de las ex colonias portuguesa e inglesa. Shanghai en tanto está un poco más en el medio entre lo chino y lo occidental. Salvo la fachada de la parte central el resto de Shanghai es muy chino, por ejemplo donde yo he vivido el año pasado y éste. Beijing en cambio es mucho más china que las anteriores aunque también tiene una buena parte de influencia occidental.
A diferencia de Shanghai donde el peso del partido, al menos en tú diario vivir se hace imperceptible, en Beijing fue la primera ciudad en que me sentí parte de un Estado Comunista. Si estás dentro de la parte central de la ciudad y atraviesas todos los días la Plaza de Tiananmen es imposible abstenerse de ello. El retrato de Mao en la entrada de la Ciudad Prohibida, El Hall del Pueblo y el Museo de la Ciudad con sus estrellas rojas y sus grandes columnas, El mausoleo de Mao donde descansan (se dice) sus restos verdaderos y el monumento de los mártires en el medio de la plaza, son todos símbolos muy potentes para tu visión y tu imaginación. Además el hecho que toda la plaza se encuentra vigilada por cámaras y que alrededor de ella a lo menos a tres cuadras a la redonda hay destacamentos no sólo de policías sino también de miembros del ejército encargados de la seguridad del lugar, denotan el poder de movilización de la seguridad china. A partir de las 6 de la tarde este movimiento se intensifica con solados caminando en perfectas filas y con un orden difícil de ver en otras actividades en China. Ellos acordonan la zona para la noche. De día para ingresar a la plaza tu mochila debe pasar por controles de rayos X. La plaza, no recuerdo bien, 7 o 8 de la noche cierra sus accesos. Obviamente no quieren que nadie se quede a dormir ahí.
Más allá de las críticas que uno pueda tener no puedo evitar estar muy entretenido y emocionado de ver los últimos resabios de las luchas ideológicas del siglo XX. Si bien aún queda Cuba, la magnitud del aparato estatal y de las construcciones sólo puede ser comparable con los que en su tiempo debe haber tenido la Unión Soviética. Aunque lo cierto es que los años del comunismo-maoismo/stalismo-lenilismo ya han quedado en el pasado. En China ahora camina encubierto y se puede apreciar. Ahora bien , si uno anda con aire nostálgico creo que solamente un viaje a Norcorea quizás podría hacernos percibir el espíritu pasado del comunismo. En una de esas quién sabe llegue allá.
Beijing, como lo espero haber refleja en mi brevísima introducción histórica de Beijing es más que la historia del siglo XX y la revolución. Por primera vez me sucede en China que estoy en una ciudad que realmente abundan en restos del pasado bien conservados. Aquí realmente se siente que uno esta en esa China milenaria que te cuentan los libros. Desde mi alojamiento sólo con caminar unos cinco minutos estaba en frente de la Qianmen( La puerta del frente) que lleva directamente atravesando las siguientes puertas hasta la Ciudad Prohibida. También desde mi alojamiento quince minutos hacia el sureste se encuentra el Templo del Cielo, donde los emperadores rezaban por buenas cosechas. Si sigo mi recorrido por el norte atravieso Tiananmen, La Ciudad Prohibida, llego al lago Beihai donde kublai tuvo alguna vez su templo, observó la Stupa Blanca de la dinastía Qing, sigo más al norte y llegó a la torre del Tambor y de la Campana que datan de la dinastía Ming y si luego camino hacia el este avanzó hasta el Templo de Confucio y luego alcanzo, con sólo cruzar la calle, el Templo del Lama. Si mi ruta luego sigue hacia el sur, me topó con el pedazo mejor conservado de la muralla Ming y luego con una de sus puertas, la del Este. También dentro de la ciudad se pueden seguir otras rutas, la ruta de los pasos de la revolución o las recientes grandes obras de los Juegos Olímpicos. Así mi descripción podría continuar si ya me alejo un poco más del centro de la ciudad hacia otros templos y los Palacios nuevos y antiguos de Verano.
Fuera de la ciudad el tour te sigue entretenido. A sólo una o dos horas se encuentran varias de las tumbas de los emperadores Qing y Ming. También a cuarenta minutos, una hora, dos horas o tres horas dependiendo de cual parte quieras ver llegas a una sección de la Gran Muralla, el límite con el mundo no chino –bárbaro del norte.
Todo lo anterior lo describiré en detalle en próximas entregas.
El trazado de la ciudad sigue el fijado desde los tiempos Yuan y Ming. Sobretodo él de estos últimos. Si uno está en el primer anillo de la ciudad lo único que tiene que tener en cuenta para no perderse es donde está la Ciudad Prohíbida, pues esta es el centro de todo. De ahí uno se puede ubicar fácilmente por las “cuadras” de Beijing y sus grandes avenidas. A diferencia de Shanghai casi toda la ciudad está dominada por grandes avenidas y “cuadras”. La ciudad está pensada en cuadrado desde la Ciudad Prohibida hasta sus calles. ¿Pensada dije? Esa puede ser la diferencia con Shanghai. Mientras Beijing como lo vimos antes fue ideada como ciudad imperial, la cual debía seguir un orden lógico y a la vez cosmológico, Shanghai en cambio fue creciendo mediante el comercio y se fue expandiendo en diferentes concesiones que respondían a sus propias necesidades. En Shanghai sigue siendo difícil ubicarse pues la calles no siempre siguen líneas rectas y tienen constantes curvaturas, lo cual no puedo negarlo le pone bastante encanto en la ciudad. Además las calles son más pequeñas a diferencia de las grandes avenidas que dominan Beijing. Ahora bien, si bien Beijing en su trazado general sigue estando dominado por las grandes avenidas, aún perduran los Hutongs, pequeños barrios tradicionales chinos, de pequeñas callejuelas donde parece que el tiempo se ha detenido y los grandes edificios de los juegos olímpicos aún son sueños del futuro. Entre las grandes calles de Beijing uno siempre puede tener un descanso para perderse dentro de lo Hutongs, que aparecen más o menos seguidos dentro del círculo principal. Una de las mejores experiencias de Beijing.
Respecto de la percepción de la ciudad, a diferencia de Shanghai los edificios altos si bien existen se notan menos, por el hecho de que existan grandes avenidas. En verdad no sabría decirlo como una verdad definitiva pero a mi me parece que hay menos rascacielos que en Shanghai.
Cómo diría Marco Polo: ¿Qué más quieren que les cuente de Beijing? Sigan leyendo ya viene cada lugar en detalle en su debido momento… Huanying Beijing. (Bienvenidos a Beijing)

Brevísima introducción histórica a Beijing (Pekin)



Plaza de Tianamen



Puerta de la Paz Celestial


Beijing es actualmente la capital de la República Popular China. Declarada la República en el mismo centro de Beijing, en la Plaza de Tiananmen en 1949. No obstante, está no fue la primera vez que Beijing fue nombrada como capital. Diez siglos antes bajo la dinastía Liao (916-1125), la cual había sido fundada en los tiempos de las Cinco Dinastías (906-960) y luego contemporánea de los Song del Norte (960-1127), ocupó gran parte del norte de China también lo fue. Estos no eran chinos sino un pueblo llamado kitan quienes adoptaron las costumbres y teorías chinas de gobierno en su dinastía. Esto les permitió que se legitimara posteriormente como una dinastía propiamente tal en las cronologías chinas oficiales (La dinastía Yuan, de los mongoles, lo hicieron viendo la utilidad que de esto podían sacar). Los Liao le dieron el nombre de Yenjing (la capital de Yen) y posteriormente lo cambiaron por el de Nanjing ( La capital del sur), él cual la hacía diferenciarse de la capital que tenían en la provincia de Liaodong al norte de China. Posteriormente otro pueblo venido del norte, los jurchen, tomaron posesión del norte de China y de parte de la zona dominada por los Song. Estos también tomaron a Beijing como la capital de su dinastía, la Jin(1115-1234) (con el nombre de Zhongdu, capital del centro). Así no fueron los chinos los primeros que la usaron como capital.
La dinastía Jin, al igual que los Liao y los Song., tuvieron un trágico final cuando las hordas mongolas los expulsaron del poder. Kublai Khan, nieto de Gengis Khan, en busca de tener una capital dentro de territorio chino pero cercana a su capital de invierno Shangdu (Xanadu , en Marco Polo) en territorio mongol, decidió hacerla su capital en el año 1264 cuando aún no había subyugado a toda China. Los mongoles, cuya dinastía la Yuan reinó desde 1279-1368, pusieron por nombre a Beijing Dadu(La gran capital) o también conocida como Khanbalik(la ciudad del Khan) de la cual Marco Polo tomó el nombre por el cual fue conocida por largo tiempo en Occidente como Cambaluc. La ciudad estaba rodeada por una gran muralla rectangular con tres puertas a cada lado, con las Torres del Tambor y de la Campana en el centro(al igual que en Xi’an). Estas están ubicadas cerca de sus homólogas de la dinastía Ming que se han conservado. Diseñada por un equipo de arquitectos chinos y un árabe (omitido de la historia oficial de la dinastía Yuan[1]), su estructura regular es un paradigma que aún perdura en Beijing hoy en día. Sin embargo, su palacio tan majestuosamente descrito por Marco Polo y otros viajeros, no se ubica en donde actualmente se ubica la Ciudad Prohibida sino en donde está el lago Beihai, al noroeste de la misma, a cinco minutos caminando desde su puerta trasera. Hoy en día un gran stupa blanca tibetana de la dinastía Qing (1644-1912) sobre un monte marca la X del lugar. De los tiempos de Kublai queda bastante poco pues los Ming cuando derrocaron a los Yuan se encargaron de destruir gran parte de sus edificaciones aunque no así su trazado. Por ello solamente de los tiempos de los Yuan encontramos unas ruinas de murallas, una escultura de una tortuga que marca el lugar del palacio y una stupa blanca ubicada en un templo donde se dice Kublai rendía honores a Mahakala el Dios de la guerra tibetano.
En 1368 por fin aparece una dinastía propiamente china en Beijing, los Ming. Tomado el control de la nueva capital estos deciden ponerle el nombre de Beiping( Paz del Norte) .No obstante, no la usan como capital. La nueva capital vuelve a posicionarse en el sur en Nanjing. No fue hasta el reinado de Yongle(1403-1424) que tenemos a un emperador chino usando a Beijing como capital, ahora si nombrándola de esa forma. Durante el dominio Ming, las enormes murallas de al ciudad se restauraron y se reestructuraron. Se cree que Yongle fue el verdadero arquitecto de la ciudad moderna y gran parte de las construcciones representativas de Beijing, como la Ciudad Prohibida y el Templo del Cielo datan de su reinado. El perfil de la ciudad durante la dinastía Ming fue llano y bajo, característica que permanecería hasta el siglo XX, pues la ley prohibía edificios más altos que los de la Armonía Suprema del Palacio Imperial. En aquella época se trazó la cuadrícula actual y la ciudad adoptó un aspecto que sobrevivirá hasta nuestros días.
Durante los Qing la ciudad continuó la línea iniciada con los Ming, con grandes proyectos de reconstrucción y de nuevas construcciones (como el Antiguo Palacio de Verano) llevadas a cabo durante el reinado de Qianlong(1738-1796). Sin embargo, también se vivió el otro lado de la moneda cuando diferentes revueltas e invasiones extranjeras destruyeron muchos monumentos históricos. Por nombrar un ejemplo, ingleses y franceses prendieron fuego al Antiguo Palacio de Verano dejándolo en ruinas hasta el día de hoy. Anecdóticamente sólo sobreviven los restos de los edificios de estilo rococó que se había construido en este jardín. La ciudad prohibida en tanto luego de la expulsión del último emperador en 1919, fue convertida en museo, posteriormente bombardeada por los japoneses y por períodos hecha centro de operaciones de occidentales y japoneses.
Luego de la caída de la dinastía Qing, Beijing dejó de ser la capital, por períodos lo fue nuevamente Nanjing y Chongqing (como anteriormente lo relaté). En 1949 con la declaración de la República Popular China Beijing volvió a serlo. No podía ser de otra manera. Por 700 años, con breves interrupciones, siempre había sido la capital. Los emperadores reinaban desde ahí y Mao también lo haría.
Al igual como lo hicieron las dinastías del pasado los nuevos gobernantes cambiaron considerablemente el aspecto de Beijing para adoptarlo a su propia imagen. Demolieron los pailou( arcos decorativos) y redujeron a escombros manzanas enteras para ensanchar las avenidas principales. Entre 1950 y 1952, se derribaron las espléndidas murallas exteriores de la ciudad para mejorar el tráfico. Por años se copiaron los modelos cuadrados de las ciudades soviéticas hasta que la apertura de 1978 comenzó a dar paso a nuevos edificios, reconstrucciones de los antiguos, rascacielos y muchos automóviles.




[1] Este personaje se conoce sólo debido a los estudios del profesor chino Chen Yuan quién en 1930 descubrió una inscripción dedicada al hijo de este árabe. En este se relataba parte de la vida de su padre y de su labor llevada a cabo en la construcción de la ciudad de Beijing.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Una antigua capital dinástica: Xi’an

Históricamente hablando Xi’an es una de las ciudades más importantes de China. Ubicada en la provincia de Shaanxi 陕西 (no confundir con su vecina del norte Shanxi 山西), esta fue la zona donde comenzó la historia dinástica cuando en el 221 a.C el emperador Qin Shi Huang concretó la unificación de China y declaró la primera dinastía, los Qin (221-203 a.C.). Su capital, Xiangyan fue establecida cerca de la actual Xi’an. Posteriormente la dinastía Han Occidental (203 a.C-9 d.C) que tomó mucho de los Qin, puso su capital en la ciudad de Xian, llamada Chang`an en aquellos tiempos. Así también esta ciudad fue también la capital de las dinastías Sui (581-618) y de los Tang (618-908), en lo que sería el último período como capital de toda China. Durante los años de la dinastía Tang debe haber sido sin duda la ciudad más importante de Asia y quizás del mundo. Su influencia se dejó sentir, por ejemplo en Japón, donde la capital del período Nara, contemporáneo de los Tang, era una replica de Chang’an.

El hecho que esta ciudad haya sido elegida capital se debe a razones políticas y económicas. Las económicas dicen relación con la muy famosa y no necesariamente bien estudiada “Ruta de la Seda”, cuya extremo oriental justamente terminaba o comenzaba, según por donde se lo quiera mirar, en Xi’an. Desde ahí la ruta seguía rumbo al noroeste hacia la actual provincia de Gansu para seguir su camino por los desiertos y oasis del Asia Central y terminar en la actual Turquía. Era por sobretodo en esos años una ciudad cosmopolita con viajeros de todos los confines del mundo oriental llegando y saliendo de la capital, una especia de Shanghai del medioevo chino. Respecto de la función política, Xi’an se encontraba en el medio del mundo chino y el mundo “bárbaro”. Estaba lo suficientemente bien comunicada con la China central como con los bordes del Imperio, los cuales se encontraban en constante expansión y tensión durante cuatro dinastías bastante expansivas como los fueron los Qin, los Han Occidentales, los Sui y sobre todo los Tang.

El fin de la dinastía Tang trajo consigo el término de la gran importancia económica y política de Xian. Las rebeliones se extendieron durante muchos periodos a lo largo de la provincia en 1340 a 1368 y de 1620 a 1644, justamente en el período final de las dinastías Yuan y Ming. Ya en el siglo XIX las rebeliones islámicas ocasionaron decenas de miles de muertos. Las frecuentes hambrunas diezmaron la moral de la población campesina y los comunistas encontraron gran apoyo en ellos cuando instalaron su base en la ciudad de Yan’an, en el norte la provincia a finales de los años 20 y posterior a los años de la “Gran Marcha”, pero eso es harina de otro costal.

Como en muchas ciudades chinas lo que queda de ese pasado, en lo que se refiere a restos materiales, no es mucho. Existe una muralla construida sobre los cimientos de las antiguas murallas que bordea la parte antigua de la ciudad pero que parece más bien un escenario de televisión que una reliquia histórica, que por lo demás no lo es. También están aún en pie, como en Beijing, la torre del tambor y de la campana, que marcaban las horas del días y la apertura y cierre de las puertas de la muralla, las cuales no datan de las épocas de las épocas de Xi’an como capital dinástica sino de la dinastía Ming (1368-1644). Asimismo sucede con las Pagodas del “Gran Ganso” y del “Pequeño Ganso”. Ambas construidas originalmente durante la dinastía Tang pero con muchas reconstrucciones de dinastías posteriores.

Torre del Tambor

Para apreciar el valor histórico de la ciudad dentro de la misma y no en sus alrededores (de lo cual más adelante se hablará) hay tres lugares que lo pueden hacer a uno sentir que está en la misma capital de los Qin, Han, Sui y Tang. El primero de estos lugares es el barrio musulmán de la ciudad. Un complejo de calles y callejones que alberga a las minorías musulmanas que desde hace siglos han vivido ahí traídos por la riqueza de China en los tiempos de la “Ruta de la Seda”. A través de sus callejones se puede tener un rato entretenido viendo la artesanía y comida típica musulmana de la zona. Además de eso en este lugar se encuentra uno de los lugares históricos mejor preservados de la ciudad: la Gran Mezquita. Este templo escondido entre los callejones del barrio musulmán es una construcción del siglo XVIII, aunque probablemente date de mucho antes. Lo más significativo del lugar es el estilo arquitectónico Ming -Qing del lugar puesto al servicio de un templo musulmán. La mezcla de estilos le da ciertamente al lugar un ambiente bastante particular. Hoy en día sigue siendo un lugar de culto activo en el cual se realizan varios servicios religiosos al día. Se puede visitar el patio de la mezquita, pero sólo los musulmanes tienen acceso a la sala de oración.

La mezquita

El segundo lugar históricamente valioso es el Museo del Bosque de la Estelas. Este museo cuyo edificio en su tiempo fue el templo de Confucio, alberga una colección inmensa de estelas (alrededor de 2.300), de las cuales las más antiguas datan de la dinastía Han. Es ciertamente impresionante ver la cantidad de fuentes históricas desperdigadas en estos antiguos bloques de concreto, cuya información es una muestra de primera mano de los tiempos dinásticos chinos. Para mi suerte están con sus nombres, autores y años en inglés, e incluso más, algunas de ellas poseen explicaciones de sus contenidos. Entre ellas uno de las más famosa es la del nestoriamismo Daiqin, la cual se distingue por una pequeña cruz que tiene en la parte superior, grabada en el año 781 para celebrar la inauguración de un iglesia nestoriana1. Sin embargo, por más que tengan estas explicaciones en inglés, no deja de ser frustrante y decepcionante a la vez, el no poder entender el contenido por mi cuenta. Peor aún es el hecho que ni siquiera sé si tengo la esperanza de poder hacerlo alguna vez. Esto debido a que están escritas en chino antiguo, el cual varía no sólo en los caracteres y la manera de escribirlos sino también en la gramática. Además de ello ésta cambia en gran parte de acuerdo a las diferentes dinastías. En conclusión, llegar a leer estas estelas amerita un trabajo de chino.

El tercer lugar que vale la pena destacar dentro de la ciudad es el Museo de Historia de Shaanxi. Construido en estilo Tang y de enormes proporciones (70.000 metros cuadrados), este museo es uno de los mejores del país y su visita vale la pena. Además permite informase muy bien de cual fue el desarrollo de la ciudad de Xi’an desde los tiempo pre –Qin, hasta los años de la última dinastía. Posee dentro de su colección un gran número de guerreros de terracota extraídos de las excavaciones en las afueras de Shaanxi. Sin ánimo de deprimir a nadie, sin duda debe ser más que todos los verdaderos que llevaron a la exposición del Museo de la Moneda.

Respecto de Xian como ciudad moderna, esta es bastante agradable pese a ser una ciudad bastante grande. A diferencia de otras ciudades chinas, esta es estéticamente bastante linda, con parques y construcción de estilo antiguo por toda la ciudad. Además el clima en verano, si bien caluroso, es un calor seco que se agradece luego de haber soportado el húmedo.

Ahora bien, todo lo anteriormente mencionado, acerca de la ciudad, su historia y sitios históricos, en general poco interesan al viajero común. Si este va a Xian es solamente para ver una cosa, los Guerreros de Terracota o como le gusta denominarlo a los chinos: “La octava maravilla del mundo”.

Los alrededores de Xian.

Los alrededores de Xian son una especie de museo abierto o más bien un gran “Parque del Recuerdo” imperial. Por los campos que rodean Xian se encuentran las tumbas de muchos de los emperadores Qin, Han Occidentales, Sui y Tang. Sin embargo, visitar muchas de ellas no es muy fácil debido a las distancias que se encuentran unas de otras. Es por ello que si uno quiere ir a esos lugares hay que arrendar un taxi o tomar uno de esos odiosos tour. Sin dinero para arrendar un taxi tuve que tomar uno de esos tour chinos. Este me llevó a visitar la tumba donde reposan los restos de Gaozong (gobernó 650-684) y de su emperatriz la única mujer china oficialmente declarada emperador Wu Zetian (gobernó 684-705). De las grandes construcciones del pasado queda poco. Solamente el camino de entrada la lugar resguardado por estatuas de animales y soldados. También sobreviven 61 estatuas más pequeñas de los líderes de minorías chinas y de los representantes de países amigos que asistieron al funeral del emperador, las cuales fueron decapitadas luego de la muerte de Wu Zetian. Por último dos estelas, una de ellas sin palabras que se cree representaba el poder absoluto de la Emperatriz Wu, el cual ella consideraba imposible de expresar con palabras. La tumba en si es una montaña al final del camino de las estatuas pero como muchas de las tumbas imperiales, no se encuentra abierta.

Tumbas de Gaozong y Wu Zetian

La siguiente visita fue la tumba de una de los tantos de príncipes Tang que se encuentran cerca de Xi’an, de está tampoco queda mucho, salvo algunas estatuas. Pero vale la pena visitarla pues se encuentra abierta y se pueden ver los frescos Tang en las murallas del túnel que llevan al sarcófago mismo. El tour continuaba rumbo a un templo, pero la entrada para mi era exagerada, sobre todo luego de llevar casi un mes viajando y haber pagado muchas entradas, por lo cual dejé el tour y decidí volver por mi cuenta a Xi’an. Un taxi me llevó a una pequeña ciudad y un pequeño bus que tomé ahí me permitió volver. Haciendo honor a una ciudad que fue tan grande como Roma podría decirse que “todos los caminos llevan a Xi’an”.

Este fue mi único recorrido por los alrededores de Xi’an, aparte de los Guerreros de Terracota. Si tomé la decisión de no hacer más fue debido al cansancio de moverse todos lo días, a la necesidad de tomar tour pero por sobre todo al hecho de que de las tumbas imperiales antiguas, anteriores a los Ming, es bastante poco lo queda y en general son montículos donde se sabe que están enterrados los emperadores pero no hay mucho más para ver.

Los Guerreros de Terracota

Una vez en el poder, el emperador Qin Shi Huang, comenzó a idear como debía ser enterrado un emperador de su estirpe a la hora de su muerte (no sin antes buscar por todos los medios el elixir de la juventud). Un día descubrió qué era lo que tenía que hacer. Así, no se le ocurrió nada mejor que declarar que a la hora de su muerte sería enterrado junto a una replica exacta de su ejército y de su reino. Uno por uno sus generales y soldados serían hechos en arcilla. Además de ello una copia de su capital, de animales y utensilios de diario vivir serían también colocados en su tumba. Para que no fueran revelados los secretos de la tumba los artesanos que lo edificaron y algunas concubinas (nunca de fiar) fueron enterrados vivos junto al emperador. Posteriormente la tumba se perdió bajo tierra y pasaron los siglos sin que nadie supiera de ella salvo la referencia que en su libro dejó el Tito Livio chino: Sima Qian

….eso hasta que en 1972 unos campesinos que cavaban un pozo hallaron uno de los más grandes descubrimientos arqueológicos del siglo XX. Una cámara subterránea de barro y madera que contenía miles de soldados de terracota de tamaño natural con sus caballos y en formación de batalla. Está contenía unos 6.000 guerreros. En 1976 se comenzó la excavación de la segunda cámara la cual contenía unos 1.000 guerreros. También se encontró una tercera pero solamente había ahí 68 guerreros. Sin embargo, los arqueólogos creen que aún queda mucho por descubrir y que la excavación podría aún llevar décadas.

Desde Xian llegar a los guerreros de terracota resulta bastante simple debido a que es el principal punto turístico de la zona. Además queda bastante cerca, por lo cual muchos de los viajeros que andan contra el tiempo en viajes de dos semanas por China solamente llegan a Xian, ven los guerreros y continúan su viaje. Ir a verlos puede tomar como máximo cuatro horas de tu día (por supuesto a mi me tomó eso). El bus que se toma frente a la estación de buses de la ciudad pasa primero por la tumba misma del Emperador Qin Shi Huang, que queda a un kilómetro más menos del lugar de los Guerreros de Terracota. Yo, como podrán esperar, decidí bajarme y verla. No había descuento de estudiante y pagué los casi 4.000 pesos que cuesta la entrada. Esto para ver un gran montículo, subir a él y ver un par restos arqueológicos que están muy mal cuidados a los pies del monte. Mi primer pensamiento fue dudar realmente que ese fuera el lugar de la tumba del Emperador Qin Shi Huang. Siempre había leído que la seguían buscando. Finalmente, leyendo en otros lados llegué a la conclusión que realmente lo era. Ahora bien, ésta aún no ha sido abierta. Según la gente del lugar esta no lo ha sido debido a que si se abre se desarmaría y destruiría todo lo que está adentro. Según ellos, actualmente con el avance tecnológico aún no se puede hacer. Prefiero creerles. No quiero pensar que una vez que exploten todo lo que queda aún en el sitio de los Guerreros de Terracota por desenterrar (así como una mina en la cual se le acaba el mineral) comiencen a desenterrar la tumba del Emperador y que está se convierta en otro centro de atracción turístico.

El lugar de los Guerreros de Terracota parece un gran centro comercial. KFC y Mc Donald me dan la bienvenida y luego una serie de vendedores ambulantes también. Antes de pagar la entrada hay una gran tienda de souvenirs dónde está firmando autógrafos uno de los descubridores de los Guerreros de Terracota, aunque extrañamente nadie le está pidiendo que firme sus libros. Trato de preguntar si él es el arqueólogo o el campesino que lo descubrió pero el tipo no tiene cara de mucho amigos ni quiere conversar mucho. Él se lo pierde, no le pido el autógrafo. Converso un rato con los vendedores del lugar y le pregunto por lo precios de los libros, siendo la tienda oficial del lugar espero hacerme una idea cercana de los precios de verdad de los libros pues quiero comprar uno. No obstante, nuevamente me doy cuenta que el “arte del regateo” es algo que no se puede extirpar por lo cual no puedo concluir nada cuando los precios fluctúan entre 3.000 pesos y 15.000.

Para mi suerte el sitio es Patrimonio de la Humanidad y algunos de los acuerdos internacionales se respetan. Consigo mi entrada a mitad de precio por el hecho de ser estudiante (con mi carnet de la universidad china, esa tarjeta ISIC de estudiante internacional prácticamente no sirve en ningún lado en China, en Hong y Macao si tiene validez). Pago lo mismo que pagué por la tumba del emperador. Desde donde se paga la entrada hasta donde realmente se entra al sitio arqueológico hay que caminar un buen rato. Por suerte, vaya coincidencia, toda la avenida que lleva hasta la entrada de verdad, está llena de tiendas de souvenirs. Finalmente llego al sitio arqueológico. Estas son tres grandes cámaras cubiertas bajo grandes edificios construidos en un estilo clásico chino. La primera en que entro es la cámara donde se encontraron unos 1.000 solados, en ella se pueden ver con una excelente infraestructura todo el sitio arqueológico donde aún continúan sus trabajos. Aquí no quedan muchos en pies y están muchos en pedazos en el suelo. Algunos se exponen en los pasillos. La gran atracción de este lugar son algunos de los últimos descubrimientos, dos carruajes de bronze en miniatura. La segunda sala que visito es dónde se encontraron los 68 soldados más unos caballos, estos están aún ahí de pie. Finalmente la tercera es donde se hallaron más de 6.000 soldados. Ahí todavía hay un gran número de pie, en perfecta posición de combate. Con sus generales delante y las distintas jerarquías militares que se pueden deducir por los trajes de los guerreros. También hay muchos ahí que fueron reconstruidos en base a los pedazos esparcidos. Al mismo tiempo se ven algunas partes en las cuales aún los arqueólogos trabajan cubiertos por plásticos. En el lugar donde hay que sacarse la clásica foto con los guerreros, la cual fue mi fondo de pantalla en Chile durante mucho tiempo, la labor se torna complicada debido a la gran cantidad de turistas que vienen a ver el lugar. De hecho la mejor foto que puedes sacar de esta sala, la que en general ves en los libros, se paga extra. 4.000 pesos, lo mismo que yo pagué por la entrada a todo el lugar. Un aviso te dice “Un momento cercano con la octava maravilla del mundo no tiene precio” (Sólo les falta poner el abominable: “Hay cosas que el dinero no puedo comprar para todos lo demás existe master card”). En ese lugar en general sólo hay fotógrafos profesionales cuyas fotos tú obtendrás en algún libro.

Una vez terminado el recorrido es justamente el momento de comprar un libro para tener buenas explicaciones del lugar del lugar y buenas fotos. Uno no se demora mucho en encontrar estos libros. En el camino principal te los venden en inglés, italiano, portugués, francés, alemán y español. Primero me pongo a ver en español pero la traducción es muy mala. Pensando que es mejor, lo cual posteriormente descubrí que no, me compro uno en inglés. Luego de regatear mucho, lo compro bastante barato a unos 2.000 pesos. Basta que lo haya comprado para que la vendedora saque de debajo de la mesa otro y me diga que es mejor en calidad, fotos e información. Está en lo cierto, me ha engañado magistralmente, finalmente término pagando más y comprando ese y devolviendo el otro.

Más allá de todas mis quejas económicas, lo cierto del caso es que el lugar es impresionante. No he estado en otra de las maravillas del mundo (de muchas de las antiguas por lo demás es imposible pues ya no existen) como para decir si merece ser la “Octava Maravilla del Mundo” pero si no está en ellas es verdad que se le acerca. Son miles de guerreros cada uno distinto no sólo en posición sino también en sus caras y gestos. Además de que contienen datos importantes para entender la China de los tiempos Qin. Mucha gente reclama lo lejos que se está de ellos, pues en verdad es imposible tocarlo. Por el contrario a mi me parece que hay que pensar en lo delicado que son, hechos de arcilla, y que como he comprobado a lo largo de los viajes, los turistas chinos no respetan los símbolos de no tocar las reliquias históricas. Para mí, la cercanía no es tan necesaria me parece que es suficiente para observarlos bien y debo decir, que pese a todo el negocio que lo rodea, vale la pena visitar este sitio único en el mundo. La grandeza del ejército de terracota del Emperador Qin Shi Huang hace olvidar lo que lo rodea.

Nota: Ofrezco tours históricos-turísticos en China. Servicio de traductor, guía, escape de engaños (no prometo 100% de efectividad) y tiendas de souvenirs (100% de efectividad).

[1] Los nestorianos es una secta cristiana que consideraba que la naturaleza humana y divina de cristo eran distintas.

lunes, 15 de febrero de 2010

Un viaje en asiento duro


En China hay cinco clases para viajar en tren. La primera clase es la “cama blanda”. Esto es un compartimiento con puerta y cuatro camas suaves (dos camarotes). La segunda clase es la cama dura. Esto son seis camas (dos camarotes de tres) con camas duras y sin puertas. Este es a mi parecer la mejor forma de viajar en lo que precio/calidad se refiere. Cuesta la mitad que la cama blanda y las camas son sólo un poco más duras que las blandas. Además en estas puedes realizar vida social con los demás viajeros pues es básicamente un espacio abierto hacia el pasillo donde todo el mundo circula. Ahora bien los baños públicos de la cama blanda son sustancialmente mejores.

La tercera clase es el asiento blando. Esta modalidad no siempre existe. Así, en general sólo está disponible para viajes de menos de cuatro horas. Yo sólo lo he usado para ir a Nanjing y Suzhou en trenes rápidos que llegan a los 300 kilómetros por hora. Son muy cómodos y se podría viajar perfectamente unas diez horas en ellos. Son reclinables y realmente blandos.

La cuarta y quinta clase se encuentran relacionadas pues comparten los mismos vagones. La quinta no es una clase oficial pero existe. Esta es la de viajar de pie. En general cuesta un poco menos que el asiento duro y la gente lo usa cuando no queda otra pues se agotaron los asientos, algo bastante común en muchas importantes fechas chinas.

Yo nunca he viajado en ella pero he conocido bastantes occidentales que lo han tomado por necesidad y han realizado viajes de 24 horas en ellos. Dios los tenga en su reino.

Durante el viaje del verano fue mi primera experiencia de larga duración con el asiento duro (antes había tenido una pero solamente de una hora). No fue mi elección tenerla. Tampoco fue por ahorrar dinero sino que la gran demanda por pasajes me dejó sin otra opción. Cuando suceden estas cosas es que uno realmente dimensiona que vive en un país de 1.300 millones de habitantes. En Xi’an estuve 6 días y ya el primer día partí a comprar pasajes para Beijing en cama dura. Sin embargo, estos ya estaban agotados. Imaginen ustedes que Beijing es la capital del país y a diario hay un servicio de diez trenes hacia esta ciudad. Sin querer esperar más en Xi`an compré los pasajes en asiento duro (el blando no existía). Después de todo no podía ser tan terrible. Son más menos doce horas, lo que uno tarda de Santiago a Valdivia en bus, un viaje que yo ya he realizado varias veces.

El vagón del asiento duro corresponde a lo siguiente. Los asientos vienen de a tres pegados y puestos de frente. Es decir, imposible estirar las piernas o evitar el contacto visual con los demás pasajeros pues estos te ven de frente y tus piernas se topan con las de ellos. Los asientos no se reclinan en ninguna forma y están puestos en 90 grados. No son tan duros como una tabla pero tampoco tan blando como un buen asiento. Si tienes muy mala suerte te puede tocar el asiento del medio lo que significa que estarás rodeado de gente a los lados y al frente. Esto llevará a que cuando quieras dormir, donde sea que te apoyes te terminaras topando con tus compañeros de viaje.

Yo nunca he tenido tan mala suerte. Las otras opciones de asiento son cosa de gusto. Una opción es tener la ventana. Puedes ver el paisaje, al menos el rato en que es de día (yo viajé de noche) y puedes sentir una especie de alivio y libertad al poder ver hacia afuera. Además puedes intentar apoyarte contra la ventana para dormir o en su defecto apoyarte en la una mesa que solamente da a esos puestos. La otra alternativa es la de obtener el asiento más cerca del pasillo. La ventaja de este es que puedes estirar un poco las piernas en el pasillo y tienes mayor libertad para ponerte de pie cuando quieres descansar la espalda de los 90 desagradables grados del asiento.

Como ya antes lo señalaba la quinta clases es la de los parados. Comparte los vagones con la de los asientos duros. Dependiendo de la demanda, los pasillos pueden estar completamente llenos de gente sentada en el suelo o incluso tendidos debajo de los asientos. Si se quiere salir a dar un vuelta hay que tener cuidado con no pisar alguna cabeza. Cuando se pasa de un vagón a otro se hace difícil el paso pues en sus uniones se encuentran plagadas de gente que llegó muy temprano y corrió incluso para tomarse esos lugares. Estos se encuentran cercanos a los baños y el olor que hay en esa parte se torna insoportable.

Para que el viaje se me hiciera lo más rápido posible me dediqué por un buen rato a conversar con mis acompañantes. Sin embargo, a eso de las dos de la mañana cansado, acalorado y ahogado (el aire acondicionado no funcionaba) mi cerebro se comenzó a resentir de estar pensando en chino y necesitaba un descanso. Yo estaba esperando que apagaran las luces para dormir. Ahí me dí cuenta que había sido muy iluso. Las luces no se apagaban en toda la noche. 12 horas con la luz prendida, sentado en 90 grados y sin poder estirar las piernas. Veo a mi alrededor y no sé como lo hacen pero los chinos son capaces de dormir de cualquier forma en las más extrañas posiciones algunos, incluso parados. Mi compañero del lado se me cae a mitad de la noche en mi hombro. Dichoso él, dormirá al menos por cinco horas. Por mi parte logró conciliar el sueño por diez minutos y luego abruptamente despierto ante el dolor de cuello o espalda que me aqueja. Eso se repetirá por unas dos horas más. Finalmente llegó a mi destino: Beijing. Me prometo a mi mismo comprar los boletos de vuelta a Shanghai apenas llegue para no tener que viajar en asiento duro de nuevo. No lo haré y tendré que repetir la travesía en quince días más rumbo a mi casa.

martes, 2 de febrero de 2010

Chongqing y las esculturas rupestres de Dazu

Luego de dejar a mi querido Buda gigante de Leshan, mi viaje continuó rumbo a la ciudad de Chongqing. Ubicada dentro del municipio del mismo nombre, esta región recibe la denominación de municipio debido a que no es propiamente una provincia y formaba parte de la de Sichuan hasta 1997. La ciudad de Chongqing es una ciudad bastante extraña. Esto se debe principalmente a razones geográficas. Se encuentra en el medio de la unión de dos grandes ríos el Jialing y el Yangtzi (Yangtsé). Además de ello el terreno donde está la mayor parte de la ciudad está dominado por cerros. Esto lleva a que, pese a ser una ciudad china, prácticamente no hayan bicicletas.
Esta urbe es una de las más grandes de China con una población de 30 millones y sumando. Es a la vez un gran centro económico de la zona oeste la cual se encuentra menos desarrollada que las riberas del este donde están los centros económicos más importantes del país. Así, se espera que esta Chongqing ayude a desarrollar las zonas más pobres del Occidente chino. Otro dato importante es que es uno de los “hornos” de China con temperaturas que alcanzan diariamente los 40 grados durante el verano (justo la fecha en que yo me encontraba ahí).

A mi la ciudad me recordó en parte a Valparaíso. Primero, porque abundan las pendientes y uno está obligado a bajar y subir todo el tiempo por sus callejones. Segundo, porque Chongqing es ante todo un puerto. Puerto de río diría algún viejo lobo de mar, pero puerto al fin. Si bien no es puerto de mar, la importancia de Chongqing ha radicado en que es el principal puerto en el interior de China. Ha sido a través de éste que el Yangtzi se ha comunicado con su rica desembocadura en la provincia de Jiangsu miles de kilómetros hacia el Oriente. Esto no es un dato menor si se piensa que éste fue el eje de todas las comunicaciones con las provincias de Sichuan, Hunan, Hebei, Guizhou, Jiangxi, Guangxi y Yunnan hasta muy avanzado el siglo XX, cuando se construyeron las líneas férreas que actualmente mantienen bastante bien conectada a estas zonas. Este carácter de puerto le da obviamente un ambiente particular con cientos de barcos llegando a descargar a sus orillas y viajeros tomando recorridos de placer por el Yangzi. Además de ello se pueden ver todo el tiempo a esforzados trabajadores cargando las mercancías de los barcos en sus hombros. Estos por unos cuantos yuanes llevan la pesada carga por pendientes y callejones. Otro dato importante es que hay olor a puerto, aunque aquí no es a mar (pescado sí), sino a la humedad y al mismo río Yangtzi que tiene un particular olor. En sus costas se pueden ver a muchos osados bañistas con flotadores dejándose llevar por sus costas para saciar el calor intoxicante del lugar. La mayoría de ellos me decía que el Yangzi estaba muy limpio, lo cual me cuesta creer estando en China y en una ciudad de 30 millones de habitantes en las costas del río.

En cuanto al turismo, Chongqing no tiene el atractivo de otras ciudades, además tampoco es muy linda de por sí como para estar ahí y más encima hace mucho calor en verano. El gran atractivo turístico de la ciudad es que ésta es el punto de partida de los cruceros de lujo que recorren el Yangzi. Estos te los ofrecen por toda la ciudad con sus diferentes precios. Aunque en general todos hacen el mismo recorrido, el precio varía según la calidad del barco. El principal atractivo de estos cruceros es el hermoso paisaje del alto Yangzi y pasar por las represa de “Las tres gargantas” el más polémico de todos los proyectos modernos de China, el cual dejó a miles de ciudades (con la consiguiente reubicación de millones de personas) y sitios históricos bajo el agua. Sumado al hecho que cambió para siempre toda la fisonomía de la cuenca del Yangzi. En este caso, pese a las críticas de todo tipo que recibió, la necesidad energética de China pudo más[1].

Por lo que a mi respecta el hecho que yo fuera a Chongqing tenía dos razones. La primera, poder ver de cerca al Yangzi (ya lo había visto cerca de su desembocadura al otro lado de China en Nanjing), uno de los ríos más grandes y largos del mundo[2](el tercero luego del Nilo y el Amazonas), y si fuera posible, lo cual hice, meter las patas en el agua, en una especia de seudo iniciación en el Ganges indio pero en China. Además todos los días tuve una vista privilegiada desde un hostel, uno de los mejores en que he estado, ubicado prácticamente en la unión del Jialing con el Yangtzé. El resto fue caminar por sus barrios antiguos, encaramarme entre los cerros y palpar el ambiente de la ciudad con sus extraños productos. Entre ellos fue la primera vez que vi a un vendedor con micrófono y todo vendiendo serpientes, sapos, patas de tigre y algunos brebajes derivados de los mismos en el medio de un mercado. Según él curaba distintas enfermedades además de potenciar tu virilidad (esto último algo muy repetido entre las medicinas de china). También me di tiempo para conversar con la gente del lugar, o intentarlo debido al difícil acento que tienen al hablar mandarín. Por último estuve mucho en el hostel evitando lo más posible el calor de la ciudad metido con mi mejor amigo del verano: el aire acondicionado.

Las esculturas rupestres de Dazu

Aparte del Yangzi la otra razón por las cual llegué hasta el municipio de Chongqing era para ver las cuevas budistas del condado de Dazu. Esto queda a unas dos horas en bus desde Chongqing y se puede hacer el recorrido tranquilamente en un día. Declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1999 estas realmente merecen la pena que así se las llame pues son algo único en el mundo. A lo largo del condado de Dazu hay 75 sitios protegidos. Los cuales en total suman más de 50.000 estatuas y más de 100.000 inscripciones. Iniciadas aproximadamente en el 650 durante la dinastía Tang el trabajo continuó hasta la última dinastía china. No solamente es la cantidad y los años de trabajo puesto en ellos que hacen a este sitio tan valioso. Se debe también a que como en ningún otro sitio los complejos de esculturas abarcan las tres grandes escuelas de pensamiento chino: daoísmo, confucionismo y budismo sincretizadas en un mismo lugar. En el caso del budismo es particularmente especial debido que las esculturas son en su gran mayoría representantes de la escuela del budismo tántrico o esotérico muy poco difundido en China.

Yo solamente visité, debido a la distancia entre uno y otro, los dos sitios más importantes. Estos son las cuevas de Baodingshan y las de Beishan. El primero es el más famoso de los lugares, es una especia de fresco de la capilla Sixtina, pero hecho en escultura y con temas del budismo tántrico y esculpido fundamentalmente durante la dinastía Song (960-1279). En una especie de “u”, lo cual hace imposible captarlo en una foto, el fresco escultórico recorre diferentes historias y temas del budismo esotérico. La pieza más importante del lugar son el Buda recostado de unos 10 metros y la escultura de Guanyin de los mil brazos (que de verdad tiene mil brazos y si no anda cerca) A mi lo que más me impresionó del lugar fue la cueva donde se encuentra Buda rodeado por ocho Boddhisatvas, ese lugar es simplemente una maravilla.

Beishan es más antiguo que Baodingshan, son en su mayoría esculturas de la dinastía Tang (618-908), las cinco dinastías (906-960) y también los Song. Están menos conservadas que las primeras mencionadas, pero de todas maneras continúan en considerable buena forma mostrando aún el fino trabajo llevado ahí hace ya más de 10 siglos.
Con meter mis pies en el Yangtzi y haber visto estás maravillosas esculturas me di por pagado de haber ido a Chongqing e hizo que valiera la pena soportar uno de los peores calores de mi vida.


[1] Dos documentales que recomiendo acerca del tema son: “Los zapatos chinos”(Die chinesischen shuhe) de Tamra Wyzz y sobre todo “Up to Yangtsé” de Yung Chang. Este último muestra la vida de diferentes chinos y como esta cambió debido a la construcción de la represa. Cuenta desde los que encontraron nuevos puestos de trabajo en los cruceros hasta aquellos que no fueron incluidos en las políticas de reubicación y tuvieron que moverse hacia nuevas tierras. Además de aquellos que realizaron levantamientos en algunos pueblos. Esto último por supuesto se encuentra en los extras del DVD.
[2] No por nada en chino se llama Changjiang长江. La traducción literal sería “río largo” o algo así como “gran río largo”, el primer carácter significa largo y el segundo río pero hace referencia a un río grande, el río más pequeño tiene en chino otro nombre.

martes, 12 de enero de 2010

Una práctica de piedad: “piedad filial” del pasado

“Piedad filial” es la traducción española del término xiao , el cual hace referencia en la teoría confuciana de la sociedad del respeto indiscutible que se debe tener ante los padres. Un concepto de fundamental importancia no sólo para entender a la familia china sino también al Estado chino que tenía al emperador por “Gran Padre” de todo el pueblo chino.


Como muchas veces sucede en la historia, la implantación de ciertas ideas dentro de la sociedad pueden llegar a llevarse al extremo cuando de defender ciertos valores se trata. Así, una práctica que se dio en China fue la de cortar parte del propio cuerpo de un hijo para dárselo a su padre enfermo en muestra de devoción filial. Esto fue celebrado tanto por tratados médicos, historias dinásticas, poemas y ensayos. Aunque también encontró detractores que consideraban que el flagelo del propio cuerpo, un regalo de tus padres, atentaba al mismo tiempo con el legado de ellos. En los tiempos tardíos de la China Imperial, la gente cocinaba sus propias partes de carne u órganos internos en búsqueda de salvar de la muerte a uno de sus padres. Para realizar este ofrecimiento muchas veces se invocaba a Guanyin (diosa de la compasión budista) para que llegara a buen fin el sacrificio. Esto, como lo decíamos antes, fue visto por los confucianos como una practica en extremo heterodoxa. A continuación un relato de estas prácticas:

Peng Youyuan de la dinastía Ming era un nativo de Yiyang, Huguang. El tenía el hábito de entonar las escrituras de Guanyinn, Los tres Oficiales y otras deidades en esperanza de prolongar la vida de sus padres. Un día su padre estaba muy enfermo, y él cortó un pedazo de su brazo para dárselo a él para que así él se curara. Su padre se mejoró y vivió más de diez años después de eso. En el otoño de 1636 su mamá estaba tan enferma que ni siquiera se podía parar de su cama. Yuan estaba preocupado noche y día. Un día él soñó con Guanyin, esta le dijo que el tiempo de su madre se había acabado, pero que si ella comía un hígado humano podría sobrevivir. Cuando el despertó la siguiente mañana, la mamá le dijo que le gustaría comer un hígado de cordero. Entendiendo el significado del sueño, se arrodilló y le agradeció a Guanyin (…) Después de bañarse y rezar, tomó su cuchillo y lo apuntó a la zona donde sus pulmones e hígado estaban ubicados. La sangre salió desparramada luego del primer corte. Las costillas se vieron luego del segundo corte. Después del tercer y cuarto corte, dio un estruendoso grito y luego del sexto, alcanzó al corazón. Luego del corazón buscó los pulmones y después de los pulmones encontró el hígado. Para ese momento estaba agotado debido al extremo dolor. Después de un momento de descanso, llamó a su esposa y le dijo que cocinara rápidamente el corazón y se lo sirviera a su mamá. Sin saber lo que realmente era, su madre se lo comió feliz y prontamente se recuperó. Gente de cerca y lejos, muy emocionados se acercaron a conocer la historia. Debido a que sus heridas aún no habían cicatrizado sus pulmones aún se podían ver, algunas personas rezaron a los dioses por ayuda. Muchos de ellos soñaron con Guanyin, que les dijo “No es difícil cicatrizar las heridas, pero debido a que poca gente tiene piedad filial en está época degenerada, dejaré que se vean los pulmones afuera por 100 días para que todos los puedan ver”. Lo anterior fue registrado por Wang Wennan, un portador del segundo grado”.

(Guanyin jingzhou linggan Huiyao, 424 – CFY)