Son las cuatro y media de la mañana y acabo de volver de la celebración de año nuevo. Mi sensación es de un poco de disconformidad y extrañeza. Esta se explica por varias razones. Primero mis ganas acumuladas debido a que el 2007 me había quedado aburrido en mi casa durmiendo sin nada que hacer. Además , y en segundo lugar,el 2008 había sido un gran año así que había que finalizarlo como corresponde. Tercero es año nuevo. Yo sé que hay gente que es defensora de que los 365 del año son para celebrar, pero yo le doy importancia a las fechas simbólicas. Siento que le dan algo de sentido e identidad a la vida.
La celebración comenzó en un restaurante brasileño todo incluido donde se come carne de verdad, lo cual se agradece demasiado después de cuatro meses en China. Nos juntamos 35 personas de la universidad. Había de todo argentinos, brazileños, colombianos, mexicanos, franceses, estadounidenses, indonesios, filipinos etc. Después de eso comenzaron los rumores de donde era mejor esperar las doce. Algunos preferían un lugar que no recuerdo el nombre y otro preferían el Bund, esto es frente a
No hubo conteo y nos enteramos que eran las doce cuando comenzaron los fuegos artificiales desde uno de los edificios. Los chinos nada. Ni abrazos ni feliz año nuevo, solamente miraban los fuegos, que provenían de distintas direcciones y duraron unos cinco minutos. Yo con mis amigos y los demás occidentales obviamente gritábamos feliz año nuevo y nos abrazábamos, mientras llegaban el infaltable comerciante chino a venderte cosas. Yo aprovechaba la oportunidad para abrazarlos y más que nada molestarlos para ser sincero. Después de eso nos fuimos a buscar un taxi. En Shanghai hay tanta gente que cuando todos salen el resultado es que no hay taxis. Pues pese a no celebrar el año nuevo occidental, no abrazarse ni gritar feliz año nuevo, los chinos estaban todos en la calle, haciendo básicamente nada, sólo caminado, nadie tomando ni bailando. Sólo quitándonos los taxis, como con mis amigos nos quejábamos. Finalmente luego de caminar largo rato para encontrarnos con nuestros otros amigos que se habían quedado en el otro lugar nos enteramos que estos no habían podido entrar en los locales pues estaban todos llenos y habían decidido ir a tomar café y luego irse para la casa (sí, en año nuevo) Nosotros congelados por el frío y el viento, encontramos un local y nos quedamos ahí. Tipo cuatro de la mañana, una hora ya muy tarde para China nos volvimos. Yo quería seguir carreteando pero parece que era el único prendido. ¿Cómo no pasar de largo en año nuevo?. Bueno acá en China parece que por este año no fue posible, al menos no carreteando por último en la pieza escribiendo o chateando pasaré de largo. Si no mañana deberé levantarme más temprano, y el uno de enero es en verdad el día que no existe , que no haces nada y con suerte estás despierto.. Tampoco hubo el clásico desayuno de la mañana ni nada de eso…que yo ilusamente esperaba. Una lástima… es de esperar que para el año nuevo chino se pongan las pilas los chinos y occidentales.