miércoles, 31 de diciembre de 2008

Año nuevo en Shanghai




Son las cuatro y media de la mañana y acabo de volver de la celebración de año nuevo. Mi sensación es de un poco de disconformidad y extrañeza. Esta se explica por varias razones. Primero mis ganas acumuladas debido a que el 2007 me había quedado aburrido en mi casa durmiendo sin nada que hacer. Además , y en segundo lugar,el 2008 había sido un gran año así que había que finalizarlo como corresponde. Tercero es año nuevo. Yo sé que hay gente que es defensora de que los 365 del año son para celebrar, pero yo le doy importancia a las fechas simbólicas. Siento que le dan algo de sentido e identidad a la vida.

La celebración comenzó en un restaurante brasileño todo incluido donde se come carne de verdad, lo cual se agradece demasiado después de cuatro meses en China. Nos juntamos 35 personas de la universidad. Había de todo argentinos, brazileños, colombianos, mexicanos, franceses, estadounidenses, indonesios, filipinos etc. Después de eso comenzaron los rumores de donde era mejor esperar las doce. Algunos preferían un lugar que no recuerdo el nombre y otro preferían el Bund, esto es frente a la Pearl Tower, la torre típica de Shanghai , en el fondo el lugar más conocido de Shanghai. Yo era de los que defendían esa opción. Después de todo si estás en Shanghai es como el lugar obvio para esperar las doce. Algunos decidimos ir para allá. Tomamos un taxi y nos dirigimos a ese lugar. Era tal el taco que llegamos unos dos minutos antes de la medianoche para ponernos justo frente a la torre. El lugar estaba lleno de chinos y algunos occidentales. Aprovechamos el minuto que tuvimos para comprar unas estrellitas.

No hubo conteo y nos enteramos que eran las doce cuando comenzaron los fuegos artificiales desde uno de los edificios. Los chinos nada. Ni abrazos ni feliz año nuevo, solamente miraban los fuegos, que provenían de distintas direcciones y duraron unos cinco minutos. Yo con mis amigos y los demás occidentales obviamente gritábamos feliz año nuevo y nos abrazábamos, mientras llegaban el infaltable comerciante chino a venderte cosas. Yo aprovechaba la oportunidad para abrazarlos y más que nada molestarlos para ser sincero. Después de eso nos fuimos a buscar un taxi. En Shanghai hay tanta gente que cuando todos salen el resultado es que no hay taxis. Pues pese a no celebrar el año nuevo occidental, no abrazarse ni gritar feliz año nuevo, los chinos estaban todos en la calle, haciendo básicamente nada, sólo caminado, nadie tomando ni bailando. Sólo quitándonos los taxis, como con mis amigos nos quejábamos. Finalmente luego de caminar largo rato para encontrarnos con nuestros otros amigos que se habían quedado en el otro lugar nos enteramos que estos no habían podido entrar en los locales pues estaban todos llenos y habían decidido ir a tomar café y luego irse para la casa (sí, en año nuevo) Nosotros congelados por el frío y el viento, encontramos un local y nos quedamos ahí. Tipo cuatro de la mañana, una hora ya muy tarde para China nos volvimos. Yo quería seguir carreteando pero parece que era el único prendido. ¿Cómo no pasar de largo en año nuevo?. Bueno acá en China parece que por este año no fue posible, al menos no carreteando por último en la pieza escribiendo o chateando pasaré de largo. Si no mañana deberé levantarme más temprano, y el uno de enero es en verdad el día que no existe , que no haces nada y con suerte estás despierto.. Tampoco hubo el clásico desayuno de la mañana ni nada de eso…que yo ilusamente esperaba. Una lástima… es de esperar que para el año nuevo chino se pongan las pilas los chinos y occidentales.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Tradiciones , buenas , malas, más o menos….


Dentro de de la universidad como han sabido he debido convivir con muchas personas de distintos países. Debido a ello me he tenido que acomodar a las costumbres de distintos países.

La primera que me gustaría hacer mención por ser una de las que más me han impactado y a la vez disgustado, es la de los gargajos orientales. El clásico “pollo chileno” que acá aparece a la vuelta de la esquina, teniendo incluso en algunas ocasiones que escaparme de él para que no me caiga en la ropa. Desde que te despiertas en las mañanas y vas a bañarte, muy cansado por lo demás, lo primero que escuchas son a los japoneses y coreanos desentrañar de sus entrañas valga la redundancia un “pollo”. Cuando digo desentrañar ni se imaginan el ruido que significa eso. Es como que se sacaran las tripas, en general eso si evito mirar que es lo que tiran por la boca, pues derepente creo que puede ser realmente algún órgano. Con otros amigos occidentales no entendemos este fenómeno, quizás algún médico me lo pueda explicar. ¿Puede ser que tengamos características diferentes a las de los orientales? Admito que obviamente no me voy a hacer el santo en esto ni que Chile es un paraíso respecto a los gargajos. Cuando una está resfriado tiene sus pollitos locos pero acá es todo el año. Una cosa impresionante. Debe ser obviamente más sano echarlos para afuera, pero ¿Por qué tienen todo el año pollos? Si alguien puede darme una respuesta científica a esto lo agradecería.

La segunda costumbre que haré mención es la de un amigo filipino, que se sienta conmigo en clases. No sé si es costumbre en filipina pero al menos él tiene la costumbre de eructar en clases. Así mientras la profesora dicta clases a mi amigo se le sale un clásico “flato”. Sin embargo, tienen la decencia de pedir disculpas cada vez que lo hace. Lo cual puede ser unas cinco veces por clase. No sé si tendrá noción de que nadie más lo hace en la clase y él lo encuentre lo más normal. El mayor problema es cuando alguno de estos salen con olor.

Los coreanos de todos los orientales deben ser lo más respetuosos y tradicionales. Son los únicos que se inclinan para saludar a cualquier de sus mayores, incluso si es su amigo y tiene un año más nada más. Así uno los ve regularmente realizar el tradicional saludo oriental.

Los japoneses limpian en cuatro patas los pisos de las piezas. Acá se acostumbra dejar los zapatos afuera de la pieza y no pisar los suelos. Los orientales en general respetan esos pero también hay un par de engrupidos de otros lados que lo hacen. Yo no entiendo muy bien esta costumbre yo prefiero pisar el suelo que por lo demás para eso existe, que sentir el olor a pata.

Otra costumbre desagradable es la costumbre de los orientales de sorbetear los tallarines cuando se los comen, es lejos una de las más desagradables cosas que hacen cuando comes.

Otro tema importante es el tema de los saludos. No hay nada más desagradable que esto acá. En chile uno acostumbra el beso y abrazo en algunos casos con mujeres y el abrazo con los amigos. Acá todo depende del país. Los chinos de mano y las chinas solamente les haces el típico chao moviendo las manos. Los japoneses y coreanos igual, jamás un abrazo, salvo cuando están borrachos. Los gringos también a los hombres de mano y abrazos y las mujeres simplemente hola. Es divertido molestarlas cuando hay gente que se saluda de besos y saludarlas a las gringas de beso, no atinan a que hacer y las descolocas.

Las francesas, en una muy buena tradición, son dos o tres besos. Finalmente entre los latinoamericanos nos saludamos de un beso con las mujeres. Así pasas todo el día viendo como vas a saludar al próximo.

Respecto del baño también existen ciertas interesantes costumbres. He visto a pakistaníes, coreanos y japoneses enjabonarse la cara entera antes de irse a dormir en el lavatorio. Es ¿normal hacer eso en el lavatorio o yo seré medio sucio? Los pakistanís e indios les gusta también lavarse los pies en los lavatorios, se los puede ver regularmente haciendo eso.

Los Coreanos no se toman recreos entre clases y se quedan estudiando, quizás por eso hablan bien chino. También llegan a clases como 15 minutos antes. Yo llegó quince minutos tarde y me tomo como treinta de recreo entre clases y clase. Quizás hay un coreano escribiendo acerca de las costumbres chilenas ahora mismo y cuente esto….

Momento en Shanghai

9 de la Noche. Lugar, restaurante musulmán muy cerca de puerta principal de la universidad. Este es un restaurante de los musulmanes chinos de la zona de Xinjiang. Esto queda muy pero muy lejos de Shanghai. En el televisor, el partido en pleno. Hu Jintao a la cabeza da un discurso. A los costados de él dos inmensas banderas de China y de fondo, como recordándome que estoy en un país comunista, La oz y el martillo. La cámara se acerca a algunos jerarcas del partido, unos veteranos perfectamente vestidos y estoicamente parados, no poseen ninguna expresión. Seguramente, pienso, estos compartieron con Deng Xiaping , quizás con Mao y trabajaron en la época más dura del siglo XX chino. El lugar de la reunión es un anfiteatro gigantesco, se parece por momentos a la ceremonia de los oscar, todo en orden perfecto, las fuerzas armadas todas juntas en un sector y los civiles en otros. Esta organización contrasta con lo que uno ve en las calles chinas donde el desorden y la desorganización son una constante. La organización perfecta, queda para los actos oficiales o algunos de relativa importancia, cualquier que haya visto las ceremonias inaugurales y de clausura de los juegos olímpicos puede haber observado esa disciplina perfecta. En la calle todo lo contrario. Mientras se da la noticia un chino se eructa tres veces en frente de su novia. Uno de los cocineros golpea la masa con que cocina en la mesa, mientras el resto de los mozos ordena las mesas y sacan la basura de estas tirándolas en el basurero oficial, el suelo del lugar. Así la atención por lo que dice el líder chino se pierde rápidamente.