sábado, 25 de abril de 2009

Viaje a Macao. La colonia occidental más antigua de Oriente.








Prólogo


Antes de venirme a China un amigo me propuso la idea de crear un blog. Esto debido a que él es un acérrimo enemigo de Facebook y no tiene micrófono en su hogar para hablar por skype. Razón por la cual estaba preocupado por perder el contacto. En un comienzo y ante mi estado de stress, del cual todos ustedes seguramente fueron testigos en mis últimos días, antes de venirme a China, no estaba muy seguro de la idea. Esto debido fundamentalmente a mi flojera y a que, aunque no lo crean, no me gusta escribir al menos no de manera formal (por lo mismo pido disculpas por los innumerables errores de redacción y algunos de ortografía presentes en este blog pero me da mucha lata preocuparme de ello). Lo mío es hablar y mucho (por teléfono aun mejor). Finalmente luego de pensarlo mejor otro amigo se ofreció a crearme el blog y así comencé a escribirlo.

Ahora último luego de unas semanas en que el estudio me atrapó y no tuve mucho tiempo para escribir ni ganas de hacerlo, he vuelto en esta ocasión a mi querido blog. Debo agradecer a ello al hecho que antes de ayer tras muchos meses volví a leer el excelente blog de mi amigo que me propuso crear el blog, ayudándome a remotivarme para volver a escribir en el mío. Es por ello, por su motivación para crear mi blog y para volver a escribir hoy, que mi siguiente columna relacionada con mi viaje a Macao será dedicada a él ( de seudónimo blogero J.E).


Llegada a Macao


Luego de finalizar mi visita a la ciudad de Guangzhou mi siguiente destino, según mi plan de viaje, raramente bien seguido, era la ciudad de Macao, en chino conocida como Aomen. Desde Guangzhou hasta Macao es un viaje de dos horas. Sin embargo, este se hace un poco más largo debido a los trámites aduaneros presentes en la ciudad de Zhuhai, la ciudad que marca el límite entre Macao y la China continental. Cuando me bajé del bus no sabía muy bien a donde ir. Por ello le consulté a unos daneses que iban conmigo en el bus a donde había que dirigirse. Ellos tampoco lo sabían pese a haber venido antes. Luego de preguntarle junto con ellos a unos chinos, llegamos a una fila gigantesca que llevaba hasta policía internacional para pasar a Macao. Los daneses, para suerte de ellos, eran diplomáticos por lo tanto mientras ellos pasaron rápidamente por la fila de diplomáticos (no todos los hombres somos iguales como se sabrá), yo tuve que esperar cerca de hora y media para pasar. Para mala suerte mía elegí la línea del funcionario aduanero más incompetente. Por lo cual me demoré una eternidad en pasar. Mientras hacía la cola Jackie Chan me entretenía dándome avisos, vestido de funcionario aduanero, acerca de lo prohibido en el paso fronterizo. Apenas pasó la aduana ya comienzo a ver los primeros atisbos de algo distinto(no sólo por que los autos se manejen por el lado derecho, mi primer contacto con ese mundo, más de un susto pasé confundido por los sentidos de las calles) y por cierto lo más cercano que he estado de las lenguas latinas desde que estoy en China, cuando veo un gigantesco “Bienvenidos”. Luego de eso llega el momento más desagradable de los viajes, buscar alojamiento, cuando ni siquiera sabes donde estás parado. Por desgracia esto es una tarea aun más fácil en Macao en un fin de semana de vacaciones de año nuevo. Los precios se elevan al doble y cuesta encontrar lugares dignos y baratos para dormir y que además queden cerca de la zona central y no en las islas aledañas. El primer lugar que entré recomendado por Lonely planet estaba en plena rua de la Felicidade (célebre pues ahí se filmó una escena de Indiana Jones y el Templo de la Perdición). No obstante ello y como era de esperar debido a la ubicación era demasiado caro. El segundo lugar que entré me deparó una sorpresa. Afuera del lugar salía “Residencial” por lo cual no pude pensar más que era un lugar para alojar. Subo las escaleras y antes de poder entrar una joven con un amplio y abultado escote me da la bienvenida. En la recepción un señor mayor me recibe. Yo aún impactando por el escote ilusamente pienso cómo este señor puede dejar a su hija vestirse así. Preguntó por la pieza y esta sale sólo un poco más barata que la recomendada por Lonely Planet, entonces le digo que lo pensaré. En eso la joven del escote se me acerca y me ofrece según sus propias palabras “chiqui chiqui” ahí ya lo sano de mi mente me deja y entiendo inmediatamente lo que significa “chiqui chiqui”, ustedes entenderán, entonces decido irme del lugar. Ahora no sé si el precio de la pieza incluía el “chiqui chiqui” quizás ahí lo pensaba (ja). Finalmente luego de una hora con la mochila a cuestas e intentando conseguir un lugar donde dormir caigo en otra residencial cerca del centro. Me recibe una señora, mientras unos hombres juegan domino. La señora habla un mandarin del horror y yo preguntó si ella me entiende lo que le digo pues yo no le entiendo nada de lo que ella me dice. Me dice que si. Le digo que entonces está todo bien. Me muestra la pieza y que es lo que esta ofrece. Una cama con una especie de colchón, tan acolchado como una sábana, un lavatorio, un olor a polvo y cigarro que se siente inmediatamente. En el baño dos baldes que sirven de cadena y ducha. Un baño chino y una puerta que me cubre la mitad del cuerpo. Pese a ello me quedo pues es lo más barato que conseguiré cerca del centro de Macao. Ahora bien, si bien mi intención era ahorrar y aperrar, al segundo día me tuve que cambiar y pagar más por un lugar decente donde se pudiera dormir pues las condiciones se hicieron insoportables. Esto debido a que en la noche los chinos se quedaban hasta las tres de la mañana fumando y conversando en cantonés(las murallas de la pieza no llegaban hasta el techo por lo cual todo lo de las otras piezas se escuchaba y pasaba)


¿Qué es Macao?


Para conocimiento general la isla de Macao y las islas de Taipa y Coloane es la colonia occidental más antigua de Oriente. Data del siglo XVI y estuvo bajo dominio portugués hasta el año 1997 cuando fue devuelta a China bajo el trato de “un país, dos sistemas”. Esto significa que Macao continúa teniendo su propio gobierno, elegido democráticamente y manteniendo una economía de libre mercado. Debido al largo período en que Macao fue colonia portuguesa las diferencias se pueden notar a cada instante. Primero, pese a que casi nadie habla portugués, éste continúa siendo junto con el cantonés el idioma oficial. Todos los carteles y museos por ejemplo se encuentran en portugués y chino mandarin en caracteres antiguos[1] (esto debido a que el cantonés no se escribe). Además de ello la organización de la ciudad y la atención al viajero distan mucho del trato que uno recibe en la China continental, aunque Macao no llega a los grados de occidentalización que tiene por ejemplo Hong Kong(lo cual en mi caso agradezco)

Para mi, recorrer Macao fue lo más cercano a sentirme en Latinoamérica(aunque aún lejos de ello) , pues a cada paso uno puede ver y sentir la influencia cultural portuguesa. Una de las mejores cosas de Macao es que esta es de una extensión limitada por lo cual se puede recorrer prácticamente toda Macao a pie(sin contar las islas de Taipa y Coloane). En la parte central de Macao hay una pequeña elevación. Esta se encuentra atravesada por innumerables calles y callejones que hacen que Macao a ratos recuerde a Valparaíso (más limpio y ordenado eso sí, disculpen pero yo le voy a Viña como sabrán). Sobre todo cuando uno sale del cerro y cae en cualquier lado de la ciudad. Caminar por esos callejones es una experiencia encantadora puesto que no es muy difícil encontrarse cada cinco minutos con monumentos arquitectónicos del pasado colonial de Macao ya sea una iglesia antigua, la ex aduana o el ex cabildo, todo muy parecido a nuestra arquitectura colonial. Además de ello, y que nos sirva como lección, está muy bien conservado y muy promocionado como para que sea una atracción turística vanagloriándose de ser un Patrimonio de la Humanidad y uno de los barrios coloniales mejor mantenidos del mundo. Hay algunas ciudades de Chile, como por ejemplo Curicó, donde algunas iglesias coloniales más antiguas que las de Macao se están cayendo a pedazos y nadie hace nada por ellas. Paradójicamente en Macao el lugar más famoso son las ruinas de la Iglesia de San Pablo de la cual sólo queda su fachada. Si bien son sólo las ruinas, las cuales no son tan antiguas tampoco solamente del siglo XIX debo admitir que da el efecto visual de que la construcción entera existiera. Un viejo francés que conocí en un restaurante iraní (cosas de China) y que llevaba quince años viviendo en Macao me dijo que cuando fuera a visitarla me quedara un momento y tocara (debo admitir que siempre toco las cosas antiguas) la construcción para captarla en su verdadera dimensión “mística”. No sé si fue lo engrupido del momento pero algo te pasa cuando te quedas un rato mirándola y cuando atraviesas la puerta principal. Para hacer esto es recomendable esperar a que sea una hora en que las hordas de turistas hayan abandonado el lugar. Aparte de las ruinas de las Iglesia de San Pablo hay a lo menos ocho iglesias más que datan del siglo XIX y otras construcciones dignas de visitar, pero no voy a detallar cada una de ellas para que se motiven y vengan a verme.

Sin embargo, Macao no solamente es un lugar histórico. Por el contrario muy lejos de ello hoy en día Macao se ha convertido en las Vegas del Oriente. Esto debido a sus majestuosos casinos que reciben a los visitantes de la China continental (en China en la ley está prohibida la existencia de casinos, por lo cual la felicidad de estos, habituados al juego, en Macao es plena.), de Japón , Taiwan, del sudoeste asiático y occidentales. Es más que destacable eso si cómo el gobierno de Macao logra mantener en buena armonía su pasado colonial con el papel de ciudad de juego que hoy posee. Macao trata de no olvidarse de su pasado y quizás sea por ello que los cañones de la fortaleza antigua de Macao apunten al principal casino de la ciudad.

Macao además es un lugar turístico por sus playas ubicadas en las islas de Coloane y Taipa. Muy lindas no son, empezando por el mar que es café, pero pensé que pasaría tanto tiempo antes de ver una playa de nuevo que en el momento que las ví sentí que era la playa más linda que veía en mi vida. No saben la emoción que sentí al sentir el aire marino, sacarme los zapatos y sentir la arena.

En resumen Macao es uno de lo lugares que ciertamente recomendaría para visitar si se viene a China. Es ordenada, pero aún mantiene un poco de esa desorganización china que hace que el viaje sea interesante. No se requiere chino para sobrevivir pues los policías y muchas otras personas hablan inglés[2]. La ciudad es una mezcla única de Oriente con Occidente. Además de esto se puede observar como en ninguna otra parte un sincretismo religioso entre catolicismo y religiosidad popular china particular. En conclusión, Macao creo yo, es un lugar único en el mundo, orientado hacia el turismo y hermosa como ciudad que hace que la visita sea muy agradable. Algo que estando en China no es la regla necesariamente.



[1] Esto debido a que el sistema simplificado que es el que yo estudio fue implemente por Mao Zedong luego de la Revolución. En las partes chinas (nótese que digo las partes chinas) que quedaron fuera del dominio de la China popular, Macao, Hong Kong y Taiwan, los caracteres antiguos se continúan utilizando.

[2] Más útil sería hablar cantonés puesto que el mandarin que hablan es bastante difícil de entender para el aprendiz de éste

3 comentarios:

beatroz dijo...

patico me encanta leerte! escribe mas, asi me entero de lo que estas haciendo.
oye, y perdona por no hablarte mucho en el cumpleaños del mono, pero no estaba en condiciones, iba a empezar a hablarte puras tonteras :(
besos pato, te quiero!!!
bea

Juan Emar dijo...

Gracias por la dedicatoria.
Me emocioné de verdad.

Oye, mirando la foto de tu pieza da la impresión de que en vez de ser "pieza con baño", es un baño con cama, ¿O no?

¡¡¡Aguante con el Chiqui chiqui!!!

¿Qué pasó ahí? ¿Por qué arrugaste?

Lo último: la foto del cañón está notable.

Un abrazo

Jose Miguel Vidal dijo...

La pieza no lo sé no tengo palabras para describirla sólo sé que pasé la peor noche de mi viaje ahí.

Chiqui Chiqui, no pasa nada...no confio mucho en las condiciones higiénicas...

Tengo como diez fotos del cañón apuntado al Casino Lisboa.

Saludos.