Prefacio a mi desaparición
Por razones que escapan a mi control, de las cuales es mejor no hablar, me tomé un largo descanso en las publicaciones de mi blog. Además el estudio del chino me tuvo consumido el cerebro y el alma el último mes. No hagan comentario en el blog hasta nuevo aviso, mándenmelos directamente. Mis agradecimientos a la persona que hace posible que esto llegue hasta ustedes.
Por razones que escapan a mi control, de las cuales es mejor no hablar, me tomé un largo descanso en las publicaciones de mi blog. Además el estudio del chino me tuvo consumido el cerebro y el alma el último mes. No hagan comentario en el blog hasta nuevo aviso, mándenmelos directamente. Mis agradecimientos a la persona que hace posible que esto llegue hasta ustedes.
Última estación del viaje de invierno. Tulou. Patrimonios de la humanidad provincia de Fujian.
Mi última parada importante antes de volver a Shanghai fue visitar las construcciones llamadas tulou, las cuales pertenecen a las minorías hakkas de la provincia de Fujian. Estas moradas han sido declaradas no hace mucho Patrimonio de la Humanidad. Estos se encuentran desperdigados por la zona sur de la provincia y se estima que hay más de treinta mil, los cuales varían en antigüedad( lo más antiguos del siglo XIII) y en tamaño( algunos con más de cien piezas y siete pisos). Mi primera información que recuerdo acerca de este lugar llegó no en China ni por un libro sino hace mucho tiempo por ese canal del TV cable llamado Travel and Living. En este canal un petaco gringo que anda dándoselas de payaso (y por eso además le pagan y lo mantienen viajando) por el mundo iba a visitar estas casas. En la tele se veía espectacular el lugar y como no siempre sucede la realidad no se quedó en menos.
En el hostel donde me quedé en Xiamen, la ciudad más importante cerca de este lugar, te ofrecían tours por unos treinta mil pesos para visitar dicho lugar. No obstante, como ya es una costumbre, decidí no tomarlo y partir solo (ustedes saben “los tours son para los…”) Temprano tipo 8 de la mañana dejé mi mochila grande con básicamente toda mi ropa en el hostel y me fui rumbo al campo chino en busca de los tulou. Me llevé una mochila chica con lo justo y necesario pues mi intención era dormir al menos un día en uno de los tulou. Para llegar a los tulou hay dos ciudades pequeñas las cuales hacen una especie de primera parada para luego ir a los tulous. Yo elegí, debido a una situación de dinero y tiempo, la más cercana, cuyo nombre es Nanjing (no confundir con la Nanjing ex capital de muchas dinastías, se escriben con distintos caracteres y se pronuncian con distintos tonos) Luego de un viaje de dos horas, en que probablemente y sin exagerar el chofer tocó 240 bocinazos, dos por minuto, llegué a esta pequeñas ciudad. Rápidamente salí del terminal de buses para escapar de los vendedores de tours y me acerqué a una tienda para preguntar como llegar a los tulous. El problema, y algo en lo que yo no había pensado, era que decir quiero ir ver los tulous tienen variadas respuestas pues hay más de 30.000 en una extensión de kilómetros. Finalmente volví al terminal y me mostraron fotos de algunos y elegí el que me pareció más bonito. Luego de ello me subí a un bus interurbano y fui poco a poco atravesando las colinas de la zona. No tienes que esperar ni diez minutos y comienzan a aparecer los tulous. No uno sino muchos juntos en pequeños pueblitos que te hacen recordar épocas pasadas en China. El viaje dura alrededor de una hora y no paró de ver tulous a mi alrededor. Finalmente llegó a mi destino, una especie de tulou final, construido a comienzos del siglo XX, donde termina el recorrido del bus. Por supuesto como es de esperar apenas desciendo del bus me encuentro con una china y un chino en busca del turista.
El chino es un motociclista y me ofrece un completo tour por cerca de 150 yuanes en moto. Luego de conversar y regatear un rato le digo que está bien por 110 que para el día siguiente a las 8 de la mañana venga hasta acá y tomaré al el tour. La mujer, en tanto, me dice que hay que pagar cuarenta yuanes para los tulou y otras construcciones de esa zona , no sé si es verdad o mentira pero los pago. Luego también pago por 30 yuanes (unos tres mil pesos) una habitación nada de mala dentro del tulou con baño y agua caliente. El baño es de hoyo, como los chinos, pero han tenido la brillante idea de poner una especie de water de madera sobre el hoyo lo cual facilita las cosas y se agradece. Así comienzo el recorrido con la china por los alrededores de ese tulou. Realmente a ratos pareciera que uno está en la china medieval, todas las construcciones al igual que los tulou son de una especie de adobe y pintadas de amarillo. Los lugares del mini tour con la china son hermosos pero la compañía no muy agradable. Se nota fácilmente que ella no quiere hacer de guía y yo por lo demás tampoco quiero tenerlo. Le habría pagado el dinero y habría seguido solo, lamentablemente después comprobé que eso era muy posible de hacer. Luego de una hora recorriendo el lugar volvemos al tulou principal. Son cerca de las 2 de la tarde y todavía quedan cuatro horas de sol y muchos lugares para recorrer. Me voy a dar unas vueltas por unas casas donde no había estado antes y poco a poco la gente se empieza a acumular a mi alrededor, al final cerca de diez me conversan , algunos no saben que es Chile y algunos están demasiado impresionado de que sea de Chile. El lugar es muy lindo pero a la vez muy sucio como muchos de los lugares del campo chino, el arroyo que fluye por el medio de la villa está repleto de basura y sólo un poco más allá se ubica las plantaciones. La gente del lugar me muestra el lugar y sus propias casas de manera muy cordial. Luego me siento cerca de una hora a ver las plantaciones y el trabajo que la gente allí desempeña. Posteriormente me subo a un cerro plagado de terrazas de plantaciones de té y veo el valle desde arriba. El paisaje es aún más lindo desde lo alto. Cuando vuelvo al tulou donde estaba durmiendo conozco a dos chinos que viven en Xiamen pero su familia es de la zona y ellos crecieron ahí, claro que ahora no tienen intenciones de volver a esa vida. Me invitan a su casa a tomar té y comer dulces, una tradición en año nuevo chino. Después vamos a la casa de una de sus amigas de los tiempos del colegio, la casa es un tulou y de nuevo me invitan a comer dulces y tomar té, ahora con los padres de la amiga. El hambre me mata y decido ir a comer algo, aunque no hay restaurantes cerca si una especie de picada en la cual me ofrecen por 20 yuanes una comida. Sé que es caro sobre todo para la zona del campo chino pero aceptó. He aprendido que en el campo se pueden pedir platos grandes y si los pides así, son realmente contundentes, por lo cual no hay problema de pagar los 20 yuanes. Luego de eso me ofrecen llevarme en moto de manera gratis hasta el tulou donde pasaré la noche. Ya son las seis y es de noche pero no tengo mucho más que hacer ni siquiera traje un libro, así es que converso con la gente que vive dentro del tulou una familia completa, abuelos, padres, hermanos y primos. Charlamos dentro del templo que hay en el medio del toluo mientras todos desde niños hasta ancianos prenden velas e inciensos a las deidades para pedir por el próximo año. A las ocho me voy a acostar y me quedó dormido.
Al día siguiente a eso de las siete de la mañana los fuegos artificiales me despiertan. Y mi chofer personal me espera. El día está nubladísimo y no deja de deprimirme la idea de ver los tulou en un día no muy bueno para sacar fotos. Además hace mucho frío y mi chofer me presta una chaqueta y unos guantes pues yo ando con ropa no preparada para el frío. El señor motociclista no sólo resulta ser mi chofer sino también mi guía y fotógrafo y una persona muy amable. Lo bueno de todo era que yo tenía completa libertad de parar donde quisiera y demorarme cuanto quisiera pues se supone yo podía estar todo el día andando en moto, la cual debe ser por lo demás realmente económica .Partimos hacia el primer conjunto de tulous que queda como a unos veinte minutos en moto desde donde estaba. Ahí me doy cuenta que realmente era necesario tomar la moto si querías aprovechar de ver todo. El sector de tulous en que estoy ahora algunos datan de la dinastía Ming(1368-1644) y subo una colina para tomar algunas buenas fotos. Luego nos vamos a una especie de pueblo medieval, el cual está atravesado por un pequeño río. El lugar es como casi todos aquí un paso al pasado. Ahí tengo la oportunidad de estar en una ceremonia de año nuevo chino por las cosechas del año que vendrá. En ella, como ya mostré antes hay un chancho gigante con una manzana en la boca en ofrenda a los dioses. Tampoco falta la música, fuegos artificiales y vino de arroz que se esparce por el suelo. Los ancianos ofician la ceremonia y debajo de sus trajes ceremoniales algunos todavía llevan sus trajes maos. El tercer lugar que vemos es el tulou más impresionante, a la vez el más antiguo que data de la dinastía Yuan (1279-1368) y el más grande que me tocó ver. Está en algunas partes medio destruido y algunos pisos está prohibido su paso por el peligro, pero pese a ello se mantiene básicamente en buen estado indestructible al paso de los siglos.
EL último lugar es uno de los grupos de tulous más conocidos llamado “las cuatro tazas de té y una sopa”. Sobre una colina, en el medio el tulou más grande ( la sopa) rodeado de los cuatro pequeños(las tazas de té).
EL último lugar es uno de los grupos de tulous más conocidos llamado “las cuatro tazas de té y una sopa”. Sobre una colina, en el medio el tulou más grande ( la sopa) rodeado de los cuatro pequeños(las tazas de té).
Al finalizar estos cuatro lugares el tour llegaba a su fin. Luego de eso mi, a esas alturas, amigo motociclista me dejó en otro pueblo donde pasaba un bus que me podía llevar de vuelta a Xiamen. El bus estaba lleno y comenzaron a poner en el pasillo los infaltables asientos de plástico. Yo ya me veía que me tocaba irme ahí pero algo inesperado pasó y debo admitir que me da un tanto de vergüenza contarlo: hicieron pararse a un niño y sentarse en las piernas de su padre para que le dejase el asiento al extranjero. Así volví finalmente a Xiamen. Fue la guinda de la torta del viaje de invierno. Al día siguiente tomaría el tren de vuelta a Shanghai.
Nota de la publicación:
He recibido el honor de poder subir los relatos de mi gran amigo José Miguel.
Las razones -que escapan a su control- tienen que ver justamente con el CONTROL.
Blogger ha sido censurado en el país desde donde escribe y él ya no puede acceder a su cuenta, razón por la que me incorporó para que yo pueda publicar lo que ha fotografiado y escrito.
Mi labor se limita a un "copiar-pegar" de lo que me envió, tratando de seguir al pie de la letra las instrucciones que ha dejado. No se ha editado nada, excepto darle algunos "enter" para que sea más amable la lectura.
José Miguel (pato) dejó varias columnas antes de emprender un nuevo viaje hasta Agosto. Las iré subiendo aproximadamente cada 10 días o semanalmente.
Saludos
José Manuel
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