lunes, 3 de agosto de 2009

De profesor en China

Cuando me fui de Chile nunca pensé que volvería a hacer clases en un colegio o al menos no tan pronto. Pero como dice la canción, la vida te da sorpresas. Un día de febrero, volviendo de clases un veterano profesor de la universidad, con él cual conversamos de vez en cuando, me preguntó si me interesaría hacer clases de español en un colegio. Me señaló que si quería hacerlo tenía que llamar a un tal Ben, un chino encargado de buscar profesores extranjeros para trabajar en distintos colegios. Luego de pensarlo, extrañamente poco, decidí tomar la decisión de llamarlo y ver que pasaba. La oferta era para trabajar solamente un día a la semana y hacer cuarenta minutos de clases. Luego de decirle que era chileno, y que él me preguntara si mi idioma nativo era el español, acepté el trabajo.

El primer día tuve que llegar más temprano pues había una especie de reunión para explicar ciertos puntos. En el caso de la profesora de inglés que estaban contratando al mismo tiempo, una polaca histérica, ellos le tenían un libro de inglés y tenía la suerte que lo alumnos hablaban y entendían inglés. En el caso del profesor de español los niños nunca habían tenido clases de español y tampoco tenían libro de español. Me entregaron un libro de clases con todo en caracteres chino, incluido los nombres de los niños. Nada de contrato ni boletas. Acuerdo de palabra, el cual por suerte siempre se cumplió.

El colegio se llama Shanghai Dongshan Xuexiao( eso significa escuela Dongshan de Shanghai). Es un colegio estatal que se encuentra relacionado con mi universidad debido a que mi universidad en Shanghai es conocida por ser algo así como el peda en cuanto a la formación de profesores, pero de verdad respetada por ello. Por eso muchos colegios se encuentran relacionados con la universidad siendo la mayoría de sus profesores graduados de la misma.

La infraestructura es ciertamente envidiable si se piensa en algunos casos de las escuelas públicas chilenas. En la entrada te reciben las diferentes banderas del partido. La bandera del país, la de las juventudes comunistas chinas y la de los jóvenes estudiantes entre otras. Además se encuentran en los pasillos las historias de los grandes filósofos chinos de la antigüedad.

El primer día de clases la música clásica que tienen en vez de la incivilizada campana me dice que mi hora de cuarenta minutos ha comenzado. No puedo evitar sentir la emoción de estar nuevamente haciendo clases y realmente no lo puedo creer. Menos puedo creer estar en medio de una sala de clases china enfrente de 34 alumnos con sus uniformes y sus pañuelos rojos puestos alrededor del cuello. Me da mucha alegría y no puedo evitar tener una sonrisa en mi rostro. Ellos, en tanto, me miran con cara de sorpresa al ver a este flaco de ojos azules, nariz larga, barba y pelo blanco. Les digo en inglés que soy su nuevo profesor de español. No hay respuesta. Les preguntó si saben lo que es español y me dicen que no. Entonces tengo que sacar a la luz mis conocimientos del chino y les escribo en caracteres en la pizarra xibanyayu (español en chino). Luego de que entendieron cual era el objetivo de esta clase se me ocurre preguntarles si saben donde se habla español. Me dicen que no. Les digo que piensen en el nombre del idioma (xibanya es España, yu es lengua es decir, Lengua de España). Ya saben que en España se habla. Ahora la tarea es explicarle que yo vengo de Chile y que se habla español ahí debido a que los españoles llegaron hace quinientos años. Imagínense eso para niños de entre 10 y 12 años que solamente han tenido clases de historia de China y que Sudamérica viene a ser algo así como Marte.

Pese a la dificultad mi vocación de profesor de historia me lleva a intentar explicarlo. No sé si lo consigo bien pero lo intenté. Respecto de Chile lo conseguí. Luego de explicarles que quedaba al lado de Argentina y tomar un mapamundi y dar la vuelta por toda la clase con él para que no quedaran dudas. Mis estudiantes supieron donde quedaba Chile. Así hice una contribución gratuita a mi país. Ahora al menos 34 niños chinos no se les olvidará donde queda Chile. En ese instante repentinamente la música clásica nuevamente señala que la clase ha terminado.

El resto de las semanas me las pasé explicando el abecedario español y sus sonidos y algunas frases en español, además de la canción de feliz cumpleaños. Poco más era lo que se podía hacer en 40 minutos la semana. Respecto del comportamiento si bien conversaban mucho ninguno se le ocurría ponerse de pie nunca. Algunos no les interesaba nada la clase, y es entendible cuarenta minutos de algo que no tienen ni la más remota idea para que le servirá. Además no todos entendían bien inglés y a ratos había que hablar en chino lo cual era como podrá imaginar bastante complicado. Otros muy mateos, a los cuales les ponen dos o tres líneas rojas en sus brazos para marcar lo buenos alumnos que son, siempre atentos a clases. Sólo me queda decir que hace dos semanas terminaron mis clases de español y así también terminó mi primera experiencia en el sistema de educación chino.

2 comentarios:

Juan Emar dijo...

¿Quién te saca las fotos?

Keko dijo...

jajaja quien te saca las fotos jaja un chino po .. cual? da lo mismo son todos iguales jajaja

que chistosa tu columna pato

malditos niños chinos .. en 30 años más estarán dejando la cagá en el mundo

la zorra!