sábado, 17 de octubre de 2009

El baño y los viajes en China. Algunos conceptos básicos


Hoy es necesario hacer un alto en el relato del viaje para detenernos en un aspecto siempre importante aunque normalmente olvidado de ellos debido a su carácter un tanto desagradable. Este tema es el del baño. Un gran invento que nos ayuda a solucionar de la mejor manera nuestras queridas necesidades naturales. En esta ocasión y debido al lugar geográfico visitado y a las características que dicho invento adquiere en estas latitudes creo que hay contenido suficiente como para escribir un artículo.

Así lo que hay que tener en cuenta en China son los conceptos chinos del baño:


Baño de estilo oriental


Como ya lo he mencionado antes el baño de China carece del “baño de asiento” sino que viene a ser lo que es un baño de hoyo pero con cadena (si uno se encuentra en algún lugar no muy alejado de los centros turísticos). En inglés el nombre que se le pone es “Squad Bathroom”. Para lo orientales que pueden equilibrar su cuerpo sobre las plantas de sus pies en posición inclinada y sin perder el equilibrio ni cansar sus piernas esto no resulta para nada complicado. Por el contrario para el visitante occidental que no esta acostumbrado a visitar este tipo de lugares esto puede resultar un martirio. Más de un conflicto se genera en encontrar la posición correcta (pues en general todos los occidentales no pueden adoptar la posición oriental del baño) para que todo fluya y las piernas no se te acalambren ni caiga “algo” que no desees en tus pantalones o zapatos. El baño occidental mientras más uno se aleja de las ciudades grandes y de los alojamientos para mochileros occidentales, son cada vez más difíciles sino imposibles de encontrar. Yo pasé a lo menos 15 días sin usar uno y debo admitir que la primera vez que volví a usarlo me sentí extraño.


El baño con un simple uso instrumental.


Según me he ido dando cuenta en mis viajes para los chinos el baño es el lugar donde se va a cumplir simplemente una función necesaria. Nada de leer el diario acá o que haya alguna necesidad de que éste limpio o sea confortable. Si bien es importante la función y siempre hay un baño, este no es un lugar para detenerse mucho sino que simplemente para ir a hacer lo que se necesita, el cual para hacerlo no requiere de grandes lujos ni higiene. El concepto de funcionalidad y necesidad del baño lleva a que este se vea ciertamente como simplemente algo que tiene que estar ahí para que se vaya pues es necesario, pero nadie se preocupa de cuidarlo mucho y poco importa eso. Cuando digo poco cuidado me refiero a encontrarme por doquier las necesidades de otros y un olor como nunca he sentido antes. El aroma de un baño sucio chino es inolvidable. Es así como en algunos alojamientos las piezas ciertamente eran muy buenas. Sabanas limpias, aire acondicionado y televisión pero el baño simplemente un asco irrespirable e inabordable. Esto lo recuerdo marcadamente de un alojamiento en Deqin y otro en Ganzi.



El baño público realmente público.


Cuando digo baño público me refiero a que aquí en verdad tus necesidades se hacen públicas. Estos en el mejor de los casos son un baño de hoyo con cadena y separados de los otros hoyos por una muralla que te llega a la altura de la cadera. Es decir, que mientras haces tus necesidades, como estas son agachadas, sólo se te ve la cabeza. Este es el caso de los hutongs en Beijing, donde a sólo pasos de Tiananmen y el Mausoleo de Mao son los baños habituales de la gente que vive en estos tradicionales barrios. En algunos casos, más extremos, es cuando los lugares para ir al baño (no si se pueden decir inodoros propiamente tal) están separados también por murallas pero ya no hay cadenas ni nada de eso, sino una zanja con inclinación, la cual sirve para luego con una manguera hacer que todo caiga. Por lo mismo siempre es conveniente ir al baño donde comienza la inclinación nunca al último donde se acumula todo. Algunos de estos los recuerdo en un hostel en Shangrila (del cual escapé inmediatamente al día siguiente) y del de Deqin que hablaba antes. Bajando en la escala de los baños públicos nos podemos encontrar por ejemplo con un baño en Ganzi en la parte tibetana de la provincia de Sichuan donde este tenía las mismas características del anterior pero aquí la diferencia era que este era mixto. Es decir, vi más de una cosa que no quería ver. El último baño en la clasificación es el baño público de carretera. Aquí hago referencia en su mayor parte a los ubicados en las zonas rurales chinas alejadas de los centros urbanos. Estos baños están hechos en palafitos donde al piso simplemente le faltan unas tablas para crear un hoyo al final del cual se puede ver una masa inmunda acumulada por un tiempo que prefiero no saber. Estos también son públicos pero ya no hay ni siquiera un murito o al menos un plástico que te separe de tu compañero de necesidad. Todo se ve. Algo muy interesantes es el hecho que en ciertos lugares te cobran unos cincuenta pesos por usarlos. Realmente no sé que pagas pues en mantenimiento no deben pagar un yuan. Si uno sólo quiere ir a hacer algo ligero y es hombre por supuesto es mejor simplemente observar el lindo paisaje, oler el olor de la naturaleza que te rodea y hacer libremente un “lujito” como nuestro querido Profesor Rosa nos enseñó. Este tipo de baño los recuerdo muy bien, inolvidables durante el viaje por los caminos en los caminos del Sichuan y Yunnan tibetano[1]. Volviendo sobre el concepto de lo “público” de dichos baños me parece de sobremanera interesante verlos como no se complican para nada en ello. Para los chinos es simplemente una necesidad la cual todos tenemos que cumplir. En este sentido no hay porque sentirse afligido o avergonzado por un ruidito o un olorcito más, después de todo para todos es igual, incluso en al extremo como el caso mencionado de Ganzi donde hombres y mujeres comparten baño. Uno de los casos de “baño público chino” más interesante es el de los hutongs en Beijing, pues ahí cada mañana me imagino a los mismo tipos encontrándose en los baños y diciendo cosas tipo: “Chuta ya llegó Wang Ling , a taparse las narices (si es que realmente les molestan los olores he llegado a pensar que debido a sus pequeñas narices tienen peor sentido del olfato o simplemente se han acostumbrado a los olores) Otro podría decir : “¡¡ No!! Ya viene Shenlong a taparse las orejas se viene la sinfonía de…” No sería extraño que algo parecido sucediera pues en los hutongs se da realmente una relación social muy fuerte dentro del vecindario donde se comparte de esta manera desde el espacio público de la calle hasta el del baño. Más de una vez, como pude comprobar en carne propia no es necesario ni siquiera entrar al baño para sentir los olores ni los ruidos.



En conclusión de todo lo anterior estoy en condiciones de decirles que he visto a más chinos, incluidos hombres, mujeres, niños y ancianos, haciendo sus necesidades de los que habría querido ver. He sentido algunos olores realmente que nunca creí posibles de existir. Me he hecho experto en cumplir mis necesidades desde la “posición oriental” y he aprendido a preguntar antes de quedarme en un lugar por el baño del lugar. También ya me he hecho la idea de que para viajar por lugares fueras de las ciudades el baño occidental simplemente es un buen recuerdo. Lo bueno es que ya mis exigencias simplemente están en tener un baño chino pero con al menos una puerta y muralla que me tape por completo. Por último antes de despedirme quisiera dar mis disculpas si a alguien le parece de muy mal gusto mi artículo pero sentía necesario compartir con ustedes mis experiencias.



[1] Interesantes también aquí son los baños privados. Siguen el mismo esquema de los de carretera pero se ubican sobre ríos cercanos a las casas o colgando de los segundos pisos de las casas tibetanas.

1 comentarios:

Keko dijo...

interesante tu artículo escatológico pato.

tu tienes mucha paciencia .. por eso quisas has podido aguantar esos baños .. la verdad .. es que no hay nada mejor que un buen cagazo conectándose con la naturaleza.

aguante!