jueves 5 de noviembre de 2009

De Shangrila a Panzhihua: una ruta complicada


Una vez terminada la visita a Shangrila mi siguiente destino en el plan era la provincia de Sichuan y su capital Chengdu. Desde Shangrila para llegar a esta ciudad hay dos rutas posibles. Una, la ruta norte que se demora más menos cinco días y pasa por las alturas del Himalaya. Esta se hace por medio de buses, los cuales tienen salidas normalmente una cada dos días y a la madrugada.

La otra ruta va con destino noreste hacia la ciudad de Panzhihua situada en la frontera de Sichuan - Yunnan donde uno debe cambiar al tren que va a Chengdu, con proveniencia de Kunnming (capital de Yunnan unas quince horas al sur), que tiene parada en este centro industrial chino. Si bien hacer la ruta tibetana nunca estuvo en mi idea inicial debido a lo complicado del trasporte y duro del trayecto, luego de visitar la zona tibetana de Shangrila y escuchar los buenos comentarios de la gente que había ido allí decidí incluirlo en el recorrido.

Junto con un amigo español con el cual comencé a viajar desde Lijiang nos encaminamos a comprar los pasajes rumbo a Xiangcheng, la primera ciudad en la ruta ya ubicada en la provincia de Sichuan. Lamentablemente no habían pasajes por lo cual debíamos esperar al día subsiguiente para irnos pues no salían todos los días los buses. Sin embargo, debido a que mi amigo se encontraba un tanto corto de tiempo pues tenía que estar el 1 de Agosto fuera de China (en Kazajstán específicamente, donde había vivido tres años) el no podía esperar. Por mi parte yo prefería viajar acompañado que solo por lo cual decidí tomar junto a mi amigo la ruta a Panzhihua y hacer la ruta tibetana desde el otro lado partiendo de la ciudad de Chengdu. Total tiempo en China hay de sobra.

Aquí comenzaron los problemas de horarios y combinaciones con la extraña (por no decir fuera de todo orden lógico) horario de salidas de buses y trenes en esta zona de China. Desde Shangrila el único bus que salía con destino a Panzhihua era a la una de la tarde y demoraba unas 15 horas, es decir nos dejaría en Panzhihua tipo 4 de la mañana(¿?¡¡¡) un hora imprudente para tomar cualquier cosa lo cual nos obligaría a dormir en el terminal, en la calle o en algún lugar y no alcanzaríamos a tomar el tren que salía a las 2 de la mañana (¿?¡¡) con destino a Chengdu. Debido a ello decidimos volver a la ciudad de Lijiang debido a ser una ciudad más grande y con mejores comunicaciones. Por la mañana convencidos de que habría un bus que nos llevaría a Panzhihua a un mejor horario el cual nos dejara allí a una hora en la cual podríamos tomar uno de los trenes que salían a las 21.00, 22.00 y 2 de la mañana si mal no recuerdo.
A las 7 salimos de Shangrila con destino a Lijiang comenzando la travesía. Durante el camino hubo dos paradas obligadas. La primera un deslizamiento de tierra que nos tuvo detenidos por más menos media hora y la segunda, para ver el eclipse de sol que a eso de las 9 comenzaba. Llegamos a Lijiang a las 11.00 de la mañana.
Por supuesto el bus nos dejó en otro terminal como muchas veces sucede en China. No desde el cual podíamos comprar pasajes para ir a Panzhihua. Cuando llegamos al terminal correcto nos encontramos con la sorpresa que había sólo un bus y salía a las 5:40 de la tarde. Es decir llegaría a Panzhihua a las 12 o una de la mañana justo a tiempo para poder tomar el tren de la dos de la mañana. Luego de ir a comer algo y hacer tiempo de nuevo en la ciudad antigua de Lijiang, estábamos listos para tomar nuestro segundo bus en el día. Esta vez según decía el boleto era un bus –cama. Estos en general pese a tener bastante “olor a pata” son muy cómodos. Ahora bien no sé para que ponen un bus-cama en un viaje de ocho horas durante el día¡¡¡Lo chinos se acuestan temprano pero no será como mucho digo yo. Cosas de China.

Mientras estábamos hablando de las bondades de estos buses-cama. Vemos llegar un bus bastante a mal traer que parecía un modelo de los años ochenta pero sin ninguna manito de pintura nueva. Veo bien y observo tres caracteres en el lugar donde se indica el destino. Mi amigo hace un amague de preguntarme ¿No me digas que ese es el nuestro? Antes que lo haga yo asiento con la cabeza y una sonrisa trágica. Ahora bien nuestros problemas no se habían acabado, pues nos habían vendido los boletos en la última fila. En el normal de los casos esto significa sentarse sobre los amortiguadores trasero literalmente con el consiguiente rebote constante que esto significa pero en este caso además se sumaba el hecho que la última fila era una cama matrimonial gigante para cinco personas sin separaciones de por medio. Es decir, tocaba irse en cucharita con todos los demás pasajeros de la última fila. Al menos para mi consuelo tomé un puesto al lado de la ventana.

Luego de tortuosas ocho horas por curvas llegamos a Panzhihua. Lo que pensábamos era un pueblito resultó ser un gran centro industrial chino. A eso de las 12 de la noche estábamos ahí. En una clara muestra de mal diseño urbano la estación de buses quedaba a 20 kilómetros(¡¡¡) de la estación de trenes donde esperábamos tomar nuestro tren de las 2. Previo pago de 10 yuanes más nos llevaron hasta la estación de trenes. Aquí venía el otro problema. Este es el hecho, que en general en China comprar boletos sobre la hora es una acción casi imposible y siempre están agotados incluso en temporada alta con cinco días de antelación. Además los boletos solamente se pueden comprar desde la estación de trenes de la cual sales. Esto lleva a que puedas llegar a un lugar al que sólo quieres estar tres días, por poner un ejemplo, pero no hay boletos de tren para salir de ahí, al menos no de los asientos blandos o camas duras. Con esto solamente te queda hacer el viaje parado o en asiento duro o esperar un par días para salir. En este caso no fue la excepción pues no había boletos para las 2 de la mañana pero por suerte si los habían para el día siguiente a las 12 del día. Un hotel muy bien posicionado al lado de la estación de trenes nos recibió por esa noche y al día siguientes partimos en cama dura rumbo a Chengdu. A la medianoche estábamos en la capital de Sichuan. Luego de dos días de viaje el periplo que había comenzado a las 7 de la mañana del día anterior había llegado a su fin.