lunes 30 de noviembre de 2009

Enterramiento celestial


Uno de los días en Litang fui testigo privilegiado de un “enterramiento celestial” (tianzang). Esto es un antigua y tradicional forma de funeral en el cual el cuerpo del difunto es comido por los buitres. Si bien a nuestros oídos esto puede sonar un tanto fuerte esta ceremonia tiene funciones espirituales y prácticas para los tibetanos. De acuerdo con las creencias budistas el cuerpo es solamente un vehículo que te carga a través de la vida, cuando el espíritu se va el cuerpo no tiene más utilidad. Dar el cuerpo a los buitres como alimento es el acto final de generosidad y da una unión con el círculo de la vida. Ahora bien, desde un punto de vista práctico esta forma de entierro es una manera ecológica de deshacerse del cuerpo, en una región donde escasea la madera y el suelo se hiela con frecuencia[1].

El día del entierro a eso de las 8 de la mañana llegué junto con otros viajeros invitados[2] al funeral a los pies de un cerro. En su cima unos cien buitres merodeaban el lugar y algunas dentaduras y otras partes de huesos estaban aún esparcidas por el suelo. A las 8:20 de la mañana un tomden (monje que oficia el funeral) se aparece en la escena vestido con una falda de plástico, un machete, un hacha y un gorro cowboy. Su apariencia parece sacada de un película de terror. 9:40 una tropa de motociclistas (veinte más menos) llegan al lugar para observar el funeral. A las diez aparece el cuerpo. El difunto fue asesinado cinco días antes, debido al olor que expele algunos de los presentes tienen nauseas y se retiran de las cercanías del cuerpo. Éste está desnudo sobre el pasto. Puesto que fue un asesinato la ceremonia es un poco extraña pues la policía debe realizar la autopsia antes que el cuerpo sea devorado por los buitres. La realizan ahí mismo con el cuerpo desnudo, con un color ya medio morado, en frente de la familia.Toma cerca de media hora eso, cuando acaba los buitres ya están a unos 10 metros excitados por el olor a descomposición. En ese momento el tomden comienza a despedazar el cuerpo y cortar las extremidades mientras entona mantras tibetanos, esto toma cerca de 10 minutos ahí el último tibetano que está parado frente a los buitres se retira y estos se abalanzan en frenesí sobre el cuerpo. En diez minutos han acabado. Desde el momento que comienzan comer el cuerpo dan permiso a los “buitres occidentales” que no abalanzamos a sacar fotos. No puedo evitar sentirme mal, no sé si a mi me gustaría tener a miles de turistas sacándole fotos al cuerpo de un pariente mientas este es comido por los buitres, sin embargo siento que es un situación irrepetible y no tomo una sino muchas fotos. La familia ha observado toda la ceremonia sentados sobre en el pasto y preparando comida. Una vez que los buitres finalizan casi todo, el monje continúa cortando los huesos y medulas en pequeños pedazos para que todo desparezca y vuela a la tierra. La familia una vez los buitres concluyen su tarea comen un último almuerzo en honor al padre perdido. Yo también tengo mucha hambre y me retiro a comer un merecido almuerzo.


[1] China prohibió los entierros celestiales durante los años sesenta y setenta. La ceremonia no se volvió a llevar a cabo sino hasta los años ochenta, cuando los tibetanos lograron un cierto grado de libertad de culto. Sin embargo, muchos chinos siguen viendo los enterramientos celestiales como una práctica primitiva. El descubrimiento de que una secta budista guardaba la parte superior de los cráneos para usarlos como tazas sagradas para el té se ha presentado con frecuencia como una prueba de la barbarie de los tibetanos.

[2] Sin invitación no se puede acudir y hay que ser muy cuidadoso de no tomar fotos.

1 comentarios:

Juan Emar dijo...

Acá ha pasado algo semejante con los buitres en los funerales, sólo que los familiares del difunto logran echar a Piñera...