Sin embargo, esta magna obra estuvo a punto de verse perdida si no fuera por la tenaz voluntad de su autor y su vocación por la Historia. En el año 98 a.C en el marco de la redacción de su obra, Sim Qian se negó a hablar mal de un líder militar que tanto el Emperador Wu Di como la corte consideraban había hecho graves afrentas al Emperador. Debido a que Sima Qian no acepta cambiar sus ideas es castigado con la castración1. En el siguiente texto que entrego a ustedes el historiador explica el porque de su decisión de recibir el castigo antes que cometer el suicidio:
“He abierto y recopilado las antiguas tradiciones del mundo que estaban dispersas y perdidas. He examinado las acciones y eventos del pasado e investigado los principios detrás de los éxitos y fracasos, su subida y caída, en 130 capítulos. Deseé examinar todo lo concerniente con el Cielo y el hombre, para penetrar en los cambios del pasado y del presente, completando todo este trabajo como una familia2. Sin embargo, antes de haber finalizado mi borrador, me encontré con esta calamidad. Es debido a que mi obra no está terminada que he aceptado sumisamente esta pena sin rencor. Cuando verdaderamente haya completado mi obra, la pondré en algún lugar seguro. Si es manejada por hombres que la aprecian y logra ser transmitida a villas y ciudades, ahí, pensaré: Pese a que he debido sufrir miles de mutilaciones, ¿De qué me tengo que arrepentir?”
Hanshu, (Historia de la dinastía Han, 62: 17b -21 b- BW)
Sólo bastaba escribir que ese general si había agraviado a la persona del Emperador y la pena de la castración no habría existido. Sima Qian en cambio sin querer faltar a lo que él creía una mentira histórica decidió continuar con su postura. Sufrió la pena y evitó el suicidio con el fin de terminar su obra. La puso en un lugar seguro y se expandió por ciudades y pueblos. Hoy en día prácticamente cualquier chino conoce su nombre y su obra, al menos de nombre. Así, si bien no son sus hijos, su alma a recibido los rezos de más de un chino y espero pueda descansar en paz. Rezo por vos Sima.
[1] Evidentemente para cualquiera el castigo de la castración es uno de las peores cosas que puede sufrir un hombre. En China esto cobra aún más significancia pues al no tener hijos no hay quién te rinda tributo luego de tu muerte. Con ello tu alma vagará por la tierra sin alcanzar un verdadero descanso y sin ser alimentado por los rezos de tus seres queridos más cercanos.
[1] Su obra fue comenzada por su padre. En ese tiempo se heredaba el cargo de “maestro historiador” en la corte.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada