lunes, 22 de febrero de 2010

La Ciudad Prohibida


La Ciudad Prohibida desde arriba



Los muros carmesí


Vista del Salón de la Armonía Suprema


Yo ya dentro de la Ciudad Prohibida. Puerta de la Armonía Suprema


Si hay que comenzar por algo en Beijing es por el centro de todo: El Palacio Imperial. La famosa Ciudad Prohibida (Zijincheng en chino) es más conocida en China por el nombre de Gugong (Palacio Imperial). Lo cierto es que no eran tan prohibida como lo muestra la película “El Último Emperador”. Esta está centrada en los hechos acontecidos en los años finales de la dinastía Qing cuando el mandato del Emperador perdió importancia y por lo demás, por su seguridad, era mejor que no se alejará de sus muros. Sin embargo, antes de él 23 emperadores de las dinastías Ming y Qing reinaron desde sus palacios y muchos de ellos, como Kangxi (1661-1722) y Qianlong ( 1735-1796) ,realizaron variados viajes por el territorio chino. Además durante ciertas épocas los emperadores salían de ella y residían en sus diferentes palacios, como lo eran el Antiguo Palacio de Verano, El Nuevo Palacio de Verano (posterior a 1860) o el lugar de retiro que tenían en Chengde. También hay que tener en cuenta que el Palacio Imperial no sólo era la residencia del Emperador y su corte sino al mismo tiempo la casa de gobierno dónde los más selectos funcionarios regían los destinos del país. Es decir, no se podía dejar libre el acceso a todo el mundo por una situación de seguridad ante posibles amenazas al Emperador, las cuales por lo demás existían. En total se estima que el número de personas que habitaba el Palacio Imperial eran 10.000 y a eso hay que sumarle el número de funcionarios externos al palacio y visitas del extranjero que también acudían a diario a recibir audiencias. Todas los cuales no tenían prohibida su entrada.
En 1403, el tercer emperador de la Dinastía Ming Yongle(1402-1424), trasladó su capital desde Nanjing a Beijing. Esto como una medida frente a la amenaza que representaban los mongoles en el norte, cuya dinastía la Yuan, había sido derrocada por su padre el primer soberano de la dinastía Ming. Como una declaración de poder la Ciudad Prohibida siguió los principios de planificación urbana de 1500 años de antigüedad, dictados por un texto clásico confuciano. Así el emperador podía ser el intermediario del equilibrio cósmico entre el Cielo y la Tierra sólo si su capital se organizada adecuadamente. De esta forma cada detalle, como casi siempre sucede en China, tiene un simbolismo dispuesto así para entrar en comunión con las fuerzas cósmicas del Cielo. Los muros de color carmesí y techos de tejas amarillas son los colores imperiales. Los techos están jerárquicamente establecidos en su importancia según el número de figuras mitológicas que estos tienen. En tanto, las más de mil cabezas de dragón esculpidas fueron labradas como conductos para desaguar el agua. Así el Dragón simboliza el aporte del agua y la prosperidad. Además el dragón cornudo con cinco garras era el símbolo del emperador. Al mismo tiempo los tronos y salas del emperador apuntan hacia el sur pues es hacia el norte donde en general se rinden los respetos en China (En los templos es lo mismo, los budas y boddhisatvas miran hacia el sur)
Por último, cada puerta, desde fuera de la ciudad prohibida, desde la Puerta del Frente en la primera línea de la muralla de la ciudad, sigue el mismo axis hacia las demás puertas hasta la salida norte de la Ciudad Imperial. Según las teorías de construcción imperial china y del fengshui, este era un paso para que la energía del emperador circulara hacia todo el Imperio al mismo tiempo que las energías del Dao podían hacerlo desde las más remotas regiones hacia el Emperador. Hoy en día el Mausoleo de Mao con su cuerpo embalsamado y el obelisco de los mártires de la revolución en el medio de la plaza de Tiannamen han bloqueado la comunicación desde la puerta del frente y la Puerta de la Paz Celestial donde cuelga la imagen de Mao.
Durante un par de años decoró mi habitación una foto del trono imperial y si había un lugar con el que siempre había soñado estar era la ciudad imperial. El centro de todo, donde gobernaron tanto emperadores y el conjunto de palacios conservados más grande del mundo. Siempre pensé que lloraría de la emoción al verlo. Sin embargo, no lo hice. No puedo negar que me sentí muy emocionado, pero sin duda la emoción estaba un poco más dosificada tras un año en China y haber visto muchas maravillas.
Al segundo día de llegar a Beijing, sin aguantar la emoción, partí inmediatamente a visitar la Ciudad Prohibida. A la entrada de la Puerta de la Paz Celestial, la segunda puerta luego de la Puerta del Frente, me encontré con un mar de gente que iba a visitar el lugar. Aquí no había espacio para la posibilidad de visitar el lugar con relativa soledad. Desde las 9 de la mañana, en que abre sus puertas el palacio, hasta las 5 cuando las cierra, el flujo de turistas no para. Yo aproveché mi tiempo pues entre a las 10 y salí a las 4.:30. Estuve dentro tantas horas asustado aún de no poder recorrerla entera.
Cuando crucé la primera puerta debo admitir que no pude evitar recordar la película “El Último Emperador”. Así traté de seguir el camino de mármol en el medio, el cual en el pasado sólo podía ser pisado por el Emperador. Cuando paso la segunda puerta, la “De la Integridad” me encuentro muy emocionado y estoy feliz de estar solo en ese momento sin nadie que me hable. Sin embargo cantaba victoria demasiado temprano cuando se me acercan chinos a ofrecerme tours y souvenirs. Yo en general no reaccionó mal ante ellos, pero está vez estaban perturbando un momento demasiado especial. Con cara de enojo y no simpáticamente les digo en Chino: “Bie Mafan Wo” (No me molesten).Posterior a ese mal momento llegó a la Puerta del Sur, donde el emperador dictaba decretos y presidía desfiles militares. Es aquí donde se paga la entrada para ingresar. Debido a que es Patrimonio de la Humanidad y aquí si se respeta eso, la entrada me sale muy barata, 2.000 pesos(sino cuesta unos 6.000) , pensando en todos los lugares que he pagado más que eso y que sin lugar dudas valen menos la pena no hago más que alegrarme e incluso pensar en entrar dos veces. Además tomo una de esas guías electrónicas en español para hacer el recorrido. Este fue un error pues no alcanzaba a estar lo suficientemente concentrado como para me quedará retenido de alguna manera lo que un chino hablando español decía. Creo que no recuerdo nada de la guía electrónica.
Por la entrada que uno paga uno tiene acceso a casi toda la ciudad prohibida. Hay dos secciones más que hay que pagarlas aparte si uno quiere. Yo pagué una. La ciudad en su gran parte está abierta pero aún quedan zonas que están siendo refaccionadas. Así por ejemplo, no pude ver la cancha de tennis que mandó a construir el Emperador Puyi, el último, para divertirse de su aburrida vida en el palacio cuando la dinastía Qing ya había acabado pero el continuaba viviendo en él. No obstante, con lo que está abierto de la ciudad basta para estar unas horas adentro. La ciudad está muy bien mantenida. Está ha sido reconstruida y reparada en muchos de sus techos, vigas y muros. Aquí a diferencia de otros lugares en China las reconstrucciones han sido llevadas con cuidado y puestas en armonía con los modelos antiguos. Las últimas reparaciones que se le hicieron fueron antes de los Juegos Olímpicos, en donde entre otros trabajaron especialistas italianos en la reparación de los frescos de los techos y muros del palacio. Asimismo durante esas reparaciones en los techos, entre las vigas y en unas cúpulas que poseen los templos que alberga el palacio imperial aparecieron escritos budistas de unos quinientos años de antigüedad. Estos fueron copiados y reposicionados donde habían sido encontrados para no alterar a los dioses. Ahora bien, gran parte de los muros, pisos, escaleras y edificios principales sobrevivieron bastante bien al paso de los años, las guerras y demás vicisitudes de la historia china. Hoy en día es una especie de museo abierto y cerrado a la vez. El abierto obviamente es la ciudad en si y el cerrado las salas de exposiciones que se encuentran dentro de muchos de los edificios antiguos, en la cuales porcelanas, sellos, ropas, armas, bronzes, pinturas y toda la gama de manifestaciones artísticas chinas se encuentran representadas en gran número. Esta colección es sólo la mitad pues la otra mitad de las colecciones del palacio se encuentran en Taiwán donde fueron llevadas en una larga travesía en tren y barco por los nacionalistas cuando perdieron el poder. Una forma bastante inteligente de demostrar que ellos seguían manteniendo el legado cultural chino.
De la ciudad en sí hay que decir que luego de ver tantos edificios de estilo chino que en general se repiten , estos no llaman mucho la atención salvo por lo colores imperiales únicos , los cuales solamente aquí y las tumbas imperiales se encuentran. Pero en ningún otro lugar se pueden ver tantos edificios de estilo imperial juntos y tan bien mantenidos. El color, los diseños y lo bien conservado del lugar y por supuesto el contenido histórico hacen realmente que el lugar sea valedero de ser llamado Patrimonio de la Humanidad. Sin duda ha quedado dentro en mi lista de mis lugares favoritos de China.
A las 4.30 decido salí rumbo a la colina que se encuentra justo atrás de la ciudad y la cual es uno de los lugares más altos de Beijing. La cercanía y la altura hacen que uno pueda tener una de las mejores vistas de la Ciudad Imperial y al mismo tiempo de Beijing. Hacia el sur la Ciudad Prohibida y hacia el norte de la colina se encuentra la Torre del Tambor y de la Campana las cuales siguen el mismo axis que la Ciudad Prohibida, mientras hacia el Este se puede ver el lago Beihai donde alguna vez Kublai tuvo su palacio. Desde aquí la vista de la ciudad imperial es maravillosa. Esta se puede observar en toda su extensión y apreciar el foso de agua que la rodea además de las dos torres de vigilancia que tiene por la puerta trasera. Más allá de los fosos de agua que la rodea también se ven edificios en el mismo estilo que la Ciudad Prohibida los cuales eran en su tiempo diferentes ramas administrativas del país. Entre estos edificios se encuentran aún hoy los que servían de archivos imperiales. En la colina estuve cerca de dos horas y media mirando desde arriba a la Ciudad Imperial. A esas alturas ya no quedaba nada más que hacer. Solamente en silencio me quede pegado ahí. El día que visité la ciudad estaba nublado pero eso no le quitó emoción al momento. Luego de ese día subiría dos veces más a la colina ahora si con sol. Cualquiera de los días que subí sea con sol o nublado, les puedo decir que la sensación fue la misma contemplando a la Ciudad Prohibida. Imitando a los chinos y a esas frases que les gusta usar. Simplemente una Paz Celestial me acompañaba.

2 comentarios:

rakelraro dijo...

He llegado hace nueve días a Hong Kong, donde viviré un tiempo (no sé cuanto) y ha caído en mis manos tu blog que he devorado en unas horas. Espero que lo continúes y enhorabuena, me ha gustado mucho.
RaRo

Harley Quinn dijo...

me encata tu blog !!! las fotos el contenido y todo! sere tu seguidora