El hecho que esta ciudad haya sido elegida capital se debe a razones políticas y económicas. Las económicas dicen relación con la muy famosa y no necesariamente bien estudiada “Ruta de la Seda”, cuya extremo oriental justamente terminaba o comenzaba, según por donde se lo quiera mirar, en Xi’an. Desde ahí la ruta seguía rumbo al noroeste hacia la actual provincia de Gansu para seguir su camino por los desiertos y oasis del Asia Central y terminar en la actual Turquía. Era por sobretodo en esos años una ciudad cosmopolita con viajeros de todos los confines del mundo oriental llegando y saliendo de la capital, una especia de Shanghai del medioevo chino. Respecto de la función política, Xi’an se encontraba en el medio del mundo chino y el mundo “bárbaro”. Estaba lo suficientemente bien comunicada con la China central como con los bordes del Imperio, los cuales se encontraban en constante expansión y tensión durante cuatro dinastías bastante expansivas como los fueron los Qin, los Han Occidentales, los Sui y sobre todo los Tang.
El fin de la dinastía Tang trajo consigo el término de la gran importancia económica y política de Xian. Las rebeliones se extendieron durante muchos periodos a lo largo de la provincia en 1340 a 1368 y de 1620 a 1644, justamente en el período final de las dinastías Yuan y Ming. Ya en el siglo XIX las rebeliones islámicas ocasionaron decenas de miles de muertos. Las frecuentes hambrunas diezmaron la moral de la población campesina y los comunistas encontraron gran apoyo en ellos cuando instalaron su base en la ciudad de Yan’an, en el norte la provincia a finales de los años 20 y posterior a los años de la “Gran Marcha”, pero eso es harina de otro costal.
Como en muchas ciudades chinas lo que queda de ese pasado, en lo que se refiere a restos materiales, no es mucho. Existe una muralla construida sobre los cimientos de las antiguas murallas que bordea la parte antigua de la ciudad pero que parece más bien un escenario de televisión que una reliquia histórica, que por lo demás no lo es. También están aún en pie, como en Beijing, la torre del tambor y de la campana, que marcaban las horas del días y la apertura y cierre de las puertas de la muralla, las cuales no datan de las épocas de las épocas de Xi’an como capital dinástica sino de la dinastía Ming (1368-1644). Asimismo sucede con las Pagodas del “Gran Ganso” y del “Pequeño Ganso”. Ambas construidas originalmente durante la dinastía Tang pero con muchas reconstrucciones de dinastías posteriores.
Para apreciar el valor histórico de la ciudad dentro de la misma y no en sus alrededores (de lo cual más adelante se hablará) hay tres lugares que lo pueden hacer a uno sentir que está en la misma capital de los Qin, Han, Sui y Tang. El primero de estos lugares es el barrio musulmán de la ciudad. Un complejo de calles y callejones que alberga a las minorías musulmanas que desde hace siglos han vivido ahí traídos por la riqueza de China en los tiempos de la “Ruta de la Seda”. A través de sus callejones se puede tener un rato entretenido viendo la artesanía y comida típica musulmana de la zona. Además de eso en este lugar se encuentra uno de los lugares históricos mejor preservados de la ciudad: la Gran Mezquita. Este templo escondido entre los callejones del barrio musulmán es una construcción del siglo XVIII, aunque probablemente date de mucho antes. Lo más significativo del lugar es el estilo arquitectónico Ming -Qing del lugar puesto al servicio de un templo musulmán. La mezcla de estilos le da ciertamente al lugar un ambiente bastante particular. Hoy en día sigue siendo un lugar de culto activo en el cual se realizan varios servicios religiosos al día. Se puede visitar el patio de la mezquita, pero sólo los musulmanes tienen acceso a la sala de oración.
La mezquita
El segundo lugar históricamente valioso es el Museo del Bosque de la Estelas. Este museo cuyo edificio en su tiempo fue el templo de Confucio, alberga una colección inmensa de estelas (alrededor de 2.300), de las cuales las más antiguas datan de la dinastía Han. Es ciertamente impresionante ver la cantidad de fuentes históricas desperdigadas en estos antiguos bloques de concreto, cuya información es una muestra de primera mano de los tiempos dinásticos chinos. Para mi suerte están con sus nombres, autores y años en inglés, e incluso más, algunas de ellas poseen explicaciones de sus contenidos. Entre ellas uno de las más famosa es la del nestoriamismo Daiqin, la cual se distingue por una pequeña cruz que tiene en la parte superior, grabada en el año 781 para celebrar la inauguración de un iglesia nestoriana1. Sin embargo, por más que tengan estas explicaciones en inglés, no deja de ser frustrante y decepcionante a la vez, el no poder entender el contenido por mi cuenta. Peor aún es el hecho que ni siquiera sé si tengo la esperanza de poder hacerlo alguna vez. Esto debido a que están escritas en chino antiguo, el cual varía no sólo en los caracteres y la manera de escribirlos sino también en la gramática. Además de ello ésta cambia en gran parte de acuerdo a las diferentes dinastías. En conclusión, llegar a leer estas estelas amerita un trabajo de chino.
El tercer lugar que vale la pena destacar dentro de la ciudad es el Museo de Historia de Shaanxi. Construido en estilo Tang y de enormes proporciones (70.000 metros cuadrados), este museo es uno de los mejores del país y su visita vale la pena. Además permite informase muy bien de cual fue el desarrollo de la ciudad de Xi’an desde los tiempo pre –Qin, hasta los años de la última dinastía. Posee dentro de su colección un gran número de guerreros de terracota extraídos de las excavaciones en las afueras de Shaanxi. Sin ánimo de deprimir a nadie, sin duda debe ser más que todos los verdaderos que llevaron a la exposición del Museo de la Moneda.
Respecto de Xian como ciudad moderna, esta es bastante agradable pese a ser una ciudad bastante grande. A diferencia de otras ciudades chinas, esta es estéticamente bastante linda, con parques y construcción de estilo antiguo por toda la ciudad. Además el clima en verano, si bien caluroso, es un calor seco que se agradece luego de haber soportado el húmedo.
Ahora bien, todo lo anteriormente mencionado, acerca de la ciudad, su historia y sitios históricos, en general poco interesan al viajero común. Si este va a Xian es solamente para ver una cosa, los Guerreros de Terracota o como le gusta denominarlo a los chinos: “La octava maravilla del mundo”.
Los alrededores de Xian.
Los alrededores de Xian son una especie de museo abierto o más bien un gran “Parque del Recuerdo” imperial. Por los campos que rodean Xian se encuentran las tumbas de muchos de los emperadores Qin, Han Occidentales, Sui y Tang. Sin embargo, visitar muchas de ellas no es muy fácil debido a las distancias que se encuentran unas de otras. Es por ello que si uno quiere ir a esos lugares hay que arrendar un taxi o tomar uno de esos odiosos tour. Sin dinero para arrendar un taxi tuve que tomar uno de esos tour chinos. Este me llevó a visitar la tumba donde reposan los restos de Gaozong (gobernó 650-684) y de su emperatriz la única mujer china oficialmente declarada emperador Wu Zetian (gobernó 684-705). De las grandes construcciones del pasado queda poco. Solamente el camino de entrada la lugar resguardado por estatuas de animales y soldados. También sobreviven 61 estatuas más pequeñas de los líderes de minorías chinas y de los representantes de países amigos que asistieron al funeral del emperador, las cuales fueron decapitadas luego de la muerte de Wu Zetian. Por último dos estelas, una de ellas sin palabras que se cree representaba el poder absoluto de la Emperatriz Wu, el cual ella consideraba imposible de expresar con palabras. La tumba en si es una montaña al final del camino de las estatuas pero como muchas de las tumbas imperiales, no se encuentra abierta.
La siguiente visita fue la tumba de una de los tantos de príncipes Tang que se encuentran cerca de Xi’an, de está tampoco queda mucho, salvo algunas estatuas. Pero vale la pena visitarla pues se encuentra abierta y se pueden ver los frescos Tang en las murallas del túnel que llevan al sarcófago mismo. El tour continuaba rumbo a un templo, pero la entrada para mi era exagerada, sobre todo luego de llevar casi un mes viajando y haber pagado muchas entradas, por lo cual dejé el tour y decidí volver por mi cuenta a Xi’an. Un taxi me llevó a una pequeña ciudad y un pequeño bus que tomé ahí me permitió volver. Haciendo honor a una ciudad que fue tan grande como Roma podría decirse que “todos los caminos llevan a Xi’an”.
Este fue mi único recorrido por los alrededores de Xi’an, aparte de los Guerreros de Terracota. Si tomé la decisión de no hacer más fue debido al cansancio de moverse todos lo días, a la necesidad de tomar tour pero por sobre todo al hecho de que de las tumbas imperiales antiguas, anteriores a los Ming, es bastante poco lo queda y en general son montículos donde se sabe que están enterrados los emperadores pero no hay mucho más para ver.
Los Guerreros de Terracota
Una vez en el poder, el emperador Qin Shi Huang, comenzó a idear como debía ser enterrado un emperador de su estirpe a la hora de su muerte (no sin antes buscar por todos los medios el elixir de la juventud). Un día descubrió qué era lo que tenía que hacer. Así, no se le ocurrió nada mejor que declarar que a la hora de su muerte sería enterrado junto a una replica exacta de su ejército y de su reino. Uno por uno sus generales y soldados serían hechos en arcilla. Además de ello una copia de su capital, de animales y utensilios de diario vivir serían también colocados en su tumba. Para que no fueran revelados los secretos de la tumba los artesanos que lo edificaron y algunas concubinas (nunca de fiar) fueron enterrados vivos junto al emperador. Posteriormente la tumba se perdió bajo tierra y pasaron los siglos sin que nadie supiera de ella salvo la referencia que en su libro dejó el Tito Livio chino: Sima Qian…
….eso hasta que en 1972 unos campesinos que cavaban un pozo hallaron uno de los más grandes descubrimientos arqueológicos del siglo XX. Una cámara subterránea de barro y madera que contenía miles de soldados de terracota de tamaño natural con sus caballos y en formación de batalla. Está contenía unos 6.000 guerreros. En 1976 se comenzó la excavación de la segunda cámara la cual contenía unos 1.000 guerreros. También se encontró una tercera pero solamente había ahí 68 guerreros. Sin embargo, los arqueólogos creen que aún queda mucho por descubrir y que la excavación podría aún llevar décadas.
Desde Xian llegar a los guerreros de terracota resulta bastante simple debido a que es el principal punto turístico de la zona. Además queda bastante cerca, por lo cual muchos de los viajeros que andan contra el tiempo en viajes de dos semanas por China solamente llegan a Xian, ven los guerreros y continúan su viaje. Ir a verlos puede tomar como máximo cuatro horas de tu día (por supuesto a mi me tomó eso). El bus que se toma frente a la estación de buses de la ciudad pasa primero por la tumba misma del Emperador Qin Shi Huang, que queda a un kilómetro más menos del lugar de los Guerreros de Terracota. Yo, como podrán esperar, decidí bajarme y verla. No había descuento de estudiante y pagué los casi 4.000 pesos que cuesta la entrada. Esto para ver un gran montículo, subir a él y ver un par restos arqueológicos que están muy mal cuidados a los pies del monte. Mi primer pensamiento fue dudar realmente que ese fuera el lugar de la tumba del Emperador Qin Shi Huang. Siempre había leído que la seguían buscando. Finalmente, leyendo en otros lados llegué a la conclusión que realmente lo era. Ahora bien, ésta aún no ha sido abierta. Según la gente del lugar esta no lo ha sido debido a que si se abre se desarmaría y destruiría todo lo que está adentro. Según ellos, actualmente con el avance tecnológico aún no se puede hacer. Prefiero creerles. No quiero pensar que una vez que exploten todo lo que queda aún en el sitio de los Guerreros de Terracota por desenterrar (así como una mina en la cual se le acaba el mineral) comiencen a desenterrar la tumba del Emperador y que está se convierta en otro centro de atracción turístico.
El lugar de los Guerreros de Terracota parece un gran centro comercial. KFC y Mc Donald me dan la bienvenida y luego una serie de vendedores ambulantes también. Antes de pagar la entrada hay una gran tienda de souvenirs dónde está firmando autógrafos uno de los descubridores de los Guerreros de Terracota, aunque extrañamente nadie le está pidiendo que firme sus libros. Trato de preguntar si él es el arqueólogo o el campesino que lo descubrió pero el tipo no tiene cara de mucho amigos ni quiere conversar mucho. Él se lo pierde, no le pido el autógrafo. Converso un rato con los vendedores del lugar y le pregunto por lo precios de los libros, siendo la tienda oficial del lugar espero hacerme una idea cercana de los precios de verdad de los libros pues quiero comprar uno. No obstante, nuevamente me doy cuenta que el “arte del regateo” es algo que no se puede extirpar por lo cual no puedo concluir nada cuando los precios fluctúan entre 3.000 pesos y 15.000.
Para mi suerte el sitio es Patrimonio de la Humanidad y algunos de los acuerdos internacionales se respetan. Consigo mi entrada a mitad de precio por el hecho de ser estudiante (con mi carnet de la universidad china, esa tarjeta ISIC de estudiante internacional prácticamente no sirve en ningún lado en China, en Hong y Macao si tiene validez). Pago lo mismo que pagué por la tumba del emperador. Desde donde se paga la entrada hasta donde realmente se entra al sitio arqueológico hay que caminar un buen rato. Por suerte, vaya coincidencia, toda la avenida que lleva hasta la entrada de verdad, está llena de tiendas de souvenirs. Finalmente llego al sitio arqueológico. Estas son tres grandes cámaras cubiertas bajo grandes edificios construidos en un estilo clásico chino. La primera en que entro es la cámara donde se encontraron unos 1.000 solados, en ella se pueden ver con una excelente infraestructura todo el sitio arqueológico donde aún continúan sus trabajos. Aquí no quedan muchos en pies y están muchos en pedazos en el suelo. Algunos se exponen en los pasillos. La gran atracción de este lugar son algunos de los últimos descubrimientos, dos carruajes de bronze en miniatura. La segunda sala que visito es dónde se encontraron los 68 soldados más unos caballos, estos están aún ahí de pie. Finalmente la tercera es donde se hallaron más de 6.000 soldados. Ahí todavía hay un gran número de pie, en perfecta posición de combate. Con sus generales delante y las distintas jerarquías militares que se pueden deducir por los trajes de los guerreros. También hay muchos ahí que fueron reconstruidos en base a los pedazos esparcidos. Al mismo tiempo se ven algunas partes en las cuales aún los arqueólogos trabajan cubiertos por plásticos. En el lugar donde hay que sacarse la clásica foto con los guerreros, la cual fue mi fondo de pantalla en Chile durante mucho tiempo, la labor se torna complicada debido a la gran cantidad de turistas que vienen a ver el lugar. De hecho la mejor foto que puedes sacar de esta sala, la que en general ves en los libros, se paga extra. 4.000 pesos, lo mismo que yo pagué por la entrada a todo el lugar. Un aviso te dice “Un momento cercano con la octava maravilla del mundo no tiene precio” (Sólo les falta poner el abominable: “Hay cosas que el dinero no puedo comprar para todos lo demás existe master card”). En ese lugar en general sólo hay fotógrafos profesionales cuyas fotos tú obtendrás en algún libro.
Una vez terminado el recorrido es justamente el momento de comprar un libro para tener buenas explicaciones del lugar del lugar y buenas fotos. Uno no se demora mucho en encontrar estos libros. En el camino principal te los venden en inglés, italiano, portugués, francés, alemán y español. Primero me pongo a ver en español pero la traducción es muy mala. Pensando que es mejor, lo cual posteriormente descubrí que no, me compro uno en inglés. Luego de regatear mucho, lo compro bastante barato a unos 2.000 pesos. Basta que lo haya comprado para que la vendedora saque de debajo de la mesa otro y me diga que es mejor en calidad, fotos e información. Está en lo cierto, me ha engañado magistralmente, finalmente término pagando más y comprando ese y devolviendo el otro.
Más allá de todas mis quejas económicas, lo cierto del caso es que el lugar es impresionante. No he estado en otra de las maravillas del mundo (de muchas de las antiguas por lo demás es imposible pues ya no existen) como para decir si merece ser la “Octava Maravilla del Mundo” pero si no está en ellas es verdad que se le acerca. Son miles de guerreros cada uno distinto no sólo en posición sino también en sus caras y gestos. Además de que contienen datos importantes para entender la China de los tiempos Qin. Mucha gente reclama lo lejos que se está de ellos, pues en verdad es imposible tocarlo. Por el contrario a mi me parece que hay que pensar en lo delicado que son, hechos de arcilla, y que como he comprobado a lo largo de los viajes, los turistas chinos no respetan los símbolos de no tocar las reliquias históricas. Para mí, la cercanía no es tan necesaria me parece que es suficiente para observarlos bien y debo decir, que pese a todo el negocio que lo rodea, vale la pena visitar este sitio único en el mundo. La grandeza del ejército de terracota del Emperador Qin Shi Huang hace olvidar lo que lo rodea.
[1] Los nestorianos es una secta cristiana que consideraba que la naturaleza humana y divina de cristo eran distintas.
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